“Los amigos dice que está bien,
Los amigos dice que es bueno,
Y todos dicen que es sólo como el Rock n’roll.”
-T.Rex, 20th Century Boys
Kenji Endo es un hombre que se ha dejado literalmente vencer por la vida. En lugar de seguir sus sueños de juventud: formar una banda de rock y cantar canciones que cambien al mundo- trabaja como tendero en la tienda de abarrotes que le heredó a su padre, antes una licorería. En lugar de tener novia, cuida religiosamente a la bebé que su hermana mayor le encomendó antes de desaparecer, y aún cuando aún tiene contacto con sus amigos de la niñez, la verdad es que va de día en día, esperando sólo sobrevivir.
Pero todo cambia un día cuando dos policías llegan a preguntar de un cliente de Kenji, un profesor universitario que desapareció con toda su familia. Y al ir a recoger las botellas de cerveza abandonadas, Kenji descubre tallado en un poste de la casa un símbolo que no había visto en años: El viejo símbolo de su club de infancia, un lugar secreto donde él y sus amigos se reunían para jugar a salvar al mundo del Imperio del Mal.
Kenji lo ignora, hasta que, a los pocos días, recibe la noticia de que uno de sus viejos amigos murió, al saltar del techo de la escuela en la que trabajaba. Y al regresar del funeral, recibe una carta de su amigo muerto, que termina con un mensaje bastante escalofriante:
Así comienza el primer tomo de 20th Century Boys, subtitulado “Amigo” en su versión en inglés. Y es uno de esos principios que te dejan increíblemente picados porque al tiempo que uno sigue a Kenji, nosotros como lectores también sabemos de otros dos giros argumentales: Hay un culto formándose en Japón que usa el símbolo del ojo y la mano, cuyo líder es conocido únicamente como “Amigo” y, por otro lado, hay gente muriendo horriblemente de un virus que aparentemente los hace sangrar por la boca y los poros hasta morir.
¿Intrigados? Me alegra. Porque honestamente, va a ser un viaje vertiginoso .(Y aquí sí, lo digo en serio, comienzan los Spoilers)
Toda historia tiene tres puntos a considerarse: El Donde, el Cuándo, y a Quienes. (El Qué es lo que ocurre en la historia, así que contarlo en un análisis es medianamente inútil y además, les arruina la emoción de verlo por ustedes mismos. El Por qué… lo veremos dentro de 26 posts. El cómo, la narrativa misma… bueno, nos vamos a divertir un rato con ella) La respuesta rápida es Japón. En tres décadas distintas. A Kenji y sus amigos. Pero si ustedes y yo estuviéramos interesados en las respuestas rápidas, no estaríamos aquí. Así que vamos a desmenuzar parte por parte.
¿Donde?
Una de las cosas que luego se nos olvida del manga es que no siempre todo ocurre en Japón. Sí, claro, tenemos el hecho de que si lo dibuja Clamp vamos a ver la torre de Tokio pero a veces da la impresión de que podría ser cualquier ciudad del mundo (lo cual ha hecho sencillo que nos cambien muchos doblajes de “Japón” a “lugar X”, incluso si hay gente vestida con kimonos). El escenario de Naoki Urasawa comienza siendo Japón, pero desde la primera escena trabaja en que no nos olvidemos que es Japón. La primera escena, que nos muestra un salón escolar a la hora de recreo, completamente ordenado. Los niños comiendo en su salón, los estantes en su lugar. Las niñas no usan el tradicional uniforme de marinero, sino el más elegante, de la corbata de moño, pero aún así, podemos ver que es todo calmado.
Hasta que llega el rock and roll americano.
De ahí en adelante, saltamos constantemente de escenario. El barrio rural de la infancia de Kenji da lugar a las Naciones Unidas, que a su vez se transforman en el cuartel de Amigo. Pero en el fondo siempre vemos lo que para un lector japonés -especialmente para alguien que tendría la edad de Urasawa y por tanto vivió la misma infancia que Urasawa- son símbolos tan familiares como para un lector mexicano sería ver un carro “vocho” pintado de verde y blanco, un policía con su uniforme color café, o a un merenguero paseando con su tabla al hombro. Algunos símbolos son universales: En el capítulo 4 podemos ver la casa de Donkey, que es, a todas luces, una casucha pobre, que tiene más niños que tejas en el techo. Una imagen clara para los lectores japonéses, y también para los lectores internacionales. El texto no nos dice que Donkey y su familia eran pobres con tales palabras: Lo que nos dice es que la madre siempre estaba lavando ropa, incapaz de lavar toda la ropa sucia de sus hijos, que la casa era una casucha, y que Donkey era constantemente evitado por los otros niños por su ‘toalla de mocos’. Pero en ningún momento nos dice que el niño era obviamente más pobre que todos los demás en el barrio porque no es necesario. Ni siquiera en el dibujo de Donkey es tan diferente a los demás niños. Pero cualquiera entiende la imagen de la casa desvencijada, y la familia gigantesca.
Una cosa importante del dibujo, de la gran atención del detalle que tiene Urasawa en sus fondos -que si bien algunos podrían tal vez ser pantalla mecánica, en realidad es más probable que sean todos hechos a mano, a la antigua- es que debido a que vamos a saltar en el tiempo, es necesario volver a ver los mismos escenarios, cambiados por los años, con diferentes edificios… y aún así poderlos reconocer. Uno de los momentos más emotivos del primer volumen es cuando el grupo de amigos viaja a donde estaba su antiguo lote baldío, ahora un complejo de departamentos, y Mon-chan reconoce el árbol bajo el cual enterraron sus recuerdos.
Y no es sólo porque el texto nos lo dice, aunque en un flashback nos informan que antes de ser edificio de departamentos, el lugar fue un boliche, sino porque podemos ver los mismos arboles en la misma posición, tanto en el recuerdo como en el presente. Y así, hay varios lugares que podemos ver en las dos perspectivas, con los personajes humanos actuando como marcadores, lo que nos permite reconocer aun más el paisaje. Esto ayuda a que podamos ir formando la imagen de lo que ocurre con más facilidad, y al mismo tiempo que Kenji escarba sus recuerdos: a base de lugares familiares.
¿Cuándo?
Ahora, pasemos al Cuando, porque esto es importante. Urasawa nos muestra de principio el Japón de 1997, donde la economía Japonesa no estaba tan bien parada como ahora. Sí, seguía siendo la tercera potencia económica mundial, pero estaba en lo que muchos llamaban la Decada Perdida, y no había suficiente dinero para reactivar la economía que estaba estancada. No sería sino hasta el año siguiente cuando una reforma estructural cambiaria las cosas, pero para nuestro protagonista, las cosas se ven obscuras y lo vemos en sus trabajos: Kenji y su tienda, Maruo y su papelería (tienda de chicas, como el insiste), Keroyon y su ramen, Yoshitsune, viviendo tristemente como un engrane más en la maquinaria burocrática de Japón… hay cierta desilusión permeándolos a todos, que se refleja cada vez que Kenji recuerda su niñez y los sueños que tenía con sus amigos: ellos querían salvar al mundo, ser grandes héroes, pero ninguno hizo nada de eso. Lo vemos en la boda de Keroyon, en el funeral de Donkey, y, en las palabras que dice Kenji al encontrar su caja de recuerdos: “Me pregunto si ahora somos los adultos que soñamos en convertirnos… O si los niños que fuimos se reirían de nosotros si nos vieran.”
Esa desilusión se extiende más allá de los personajes principales, y es, en parte, una de las explicaciones de por qué Amigo es tan convincente… pero me estoy adelantando.
Otro Cuando muy importante es la niñez de Kenji, que cubre entre 1968 hasta 1973. Para los niños es una época en que básicamente están esperando las vacaciones pero al verlo desde otra perspectiva tenemos que mencionar que es justamente cuando tenemos los movimientos de estudiantes en todo el mundo (No por nada en México es un año que no se olvida, y está marcado en sangre), que en Japón dieron origen a la temida Armada Roja, así como Woodstock, y el aterrizaje del Apollo 11. Es una época marcada al mismo tiempo por el miedo y por la esperanza, y eso también nos los hace ver Urasawa, sin necesidad de una aburrida clase de historia, en una plática de los niños mientras leen manga. Viendo las imágenes de el fin del mundo para la tierra, y Kenji declara que no le importa, el peleara para salvar la Tierra. (¿Cómo? ni Kenji lo sabe. Pero no importa, el va a pelear). Pero al mismo tiempo Otcho, otro de los amigos, simplemente no está poniendo atención. Para el, hay algo más importante: Su vecino escucha el F.E.N., una estación de radio que toca música en Inglés, y Otcho a descubierto el concepto del rock y el Peace and Love. Woodstock ocurrio ese mismo verano, y tal vez pelear no es la respuesta. Tal vez, la manera de salvar al mundo, es con el rock y la amistad.
Ahora, lo más interesante de este volumen – y de hecho, de gran parte de la serie- es un juego que Urasawa realiza gracias a la manera en que como seres humanos recordamos las historias. Porque verán, no importa el orden en que se nos cuente algo, vamos a intentar ponerle un orden cronológico. Un ejemplo es la novela de Stephen King, It. * La novela esta dividida en capítulos, de los cuales es básicamente uno en el pasado, cuando los protagonistas son niños, y otro en el presente, cuando son adultos. Pero incluso sabiéndome el libro de memoria, cuando le cuento la historia a alguien lo hago en orden, primero lo de los niños, luego lo de los adultos, porque así es como pasaron las cosas. Pasa lo mismo aquí. Incluso al terminar de leer, tratamos de acomodar las cosas en orden cronológico (en 1968, Kenji y sus amigos hicieron una base secreta, en 1969, Kenji escucho a los Rolling Stones por primera vez, en 1973, trato de hacer una revolución en su escuela con T-Rex, en 1979 se desbando su banda de rock, en 199y algo, su hermana le dejo encargada a su hija, en 1997, descubre el culto de Amigo y la muerte de Donkey)… cuando en realidad no sólo no es así como nos la narra Urasawa… no es así como pasa. Los eventos de 1997 si son narrados de manera lineal, desde el día en que Enji descubre el símbolo de Amigo tras la casa del prof. Shikishima, hasta unas semanas después del funeral de Donkey, cuando está tratando de averiguar exactamente qué relación tiene el símbolo con la muerte de su amigo. Pero el resto de las escenas no. Un ejemplo muy claro es “Lo que vio Donkey en el laboratorio de Ciencias” que, suponemos, paso DESPUÉS de que Donkey le salvara la vida a Kenji y a Maruo en el agujero de la cantera, pero no sabemos si fue ANTES o DESPUÉS de que Otcho encontrara a su hippie interno.
Esa ambigüedad es intencional, ya que aun cuando tenemos un narrador omnipresente, este se basa completamente en los recuerdos de Kenji, y cualquiera que haya taratado de recordar que paso la semana pasada, dejemos ya algo que ocurrio hace 30 años, puede decirles que sí… es difícil darles un orden cronológico exacto, y hay detalles que se nos barren feo. Es el problema que tiene Kenji, por ejemplo, al tratar de recordar exactamente quien de todos sus amigos fue quien creó el signo que ahora está siendo usado como bandera religiosa, y es justamente lo que comienza a armar el misterio que a nosotros, como lectores, es lo que nos atrae de la historia. Porque si Kenji recordara todo perfectamente, no habría un misterio (Aunque si quedaría historia por contar)
¿QUIENES?
O.k. Y ahora viene lo interesante que es los personajes.
A diferencia de otros dibujantes contemporáneos, Urasawa no es mucho de usar el sistema de Estrellas de Tezuka, donde tiene una serie establecida de rostros que repite una y otra vez. Kenji no es Keaton, que no es el dr. Tenma, y así continúa, lo que nos da una gran variedad de rostros para conocer. Si tiene una serie de rasgos comunes – particularmente sus galanes tipo bishonen tienden a ser similares- pero las combinaciones varían lo suficiente como para que no nos resulten aburridas.
Otra diferencia es que Urasawa no se hace para atrás en eso de presentar personajes. Al contrario, nos presenta a todos los que necesita para la historia, aunque eso implique más de cuarenta en una historia de 140 páginas.
Empecemos por los protagonistas (Bueno, los que perfilan como protagonistas en este volumen… las cosas pueden cambiar en el futuro):
El primer volumen de 20th Century Boys es un principio muy sólido, porque te presenta el conflicto, los protagonistas y el escenario de manera que es imposible no querer leer el siguiente volumen. Claro que existe el problema de que la promesa que presenta es muy grande y por tanto uno debe de pensar si es posible que pueda cumplir con las expectativas.
Pero eso lo empezaremos a platicar más tarde…
*Si, conmigo, todos los caminos llevan a King. Lo siento tanto.

















un análisis muy a profundidad, me gusta, y pues si, recuerdo cuando lo leí, y luego vimos la pelicula, la neta es una genial historia!!! muy buen trabajo Ada!!!
Debo confesar que abrí 20th Century Boys hace 5 años por mera curiosidad. Me contaron que había intriga y “roncarol”, pero jamás me esperé que fuera tan brutal. Y, por primera vez, una historia requirió sólo la presentación para clavarme porque, vamos, nadie se imagina ver un juego de su niñez volverse una tragedia.
Amé, además, tu análisis de personajes, el cual siempre es muy util para entender una narrativa como esta. Un abrazo.
Excelente, de mis mangas favoritos. Aca seguiremos la reseña de cada uno de los volumenes, saludos!.
Amiga. medio leí tu reseña, pero es que necesito que me prestes el mangaaaaa!!!!! porque mi única base es la peli y me gustaría poder debatir concienzudamente tu análisis en un comentario
PERO quería informarte, porque no quería que pensaras que no lo leeré, pero tampoco quiero leerlo y quedarme sin decir nada al respecto. Prefiero que mejor me prestes tu manga, zas?