Me tarde un poco en regresar porque justamente ahora han comenzado de nuevo las entregas de mi trabajo “de día” (Y algún día platicaré de eso más a fondo) y eso hizo que el 90% de mi tiempo dedicado a escribir de manga se tuviera que emplear justamente para otras cosas. Pero en ese teje y maneje me fui encontrando con la noticia de que una vez más los fanáticos del anime están levantando sus voces de indignación en contra del último anuncio de censura de parte de la compañía Funmation, que decidió que su última licencia “Dance in the Vampire Bund” tendría algunas escenas cortadas y ciertos elementos pixeleados ya que no eran apropiados para mostrarse para el público Estadounidense.
Cue wank inmediato.
El título de principio no me pareció familiar, y dado que hasta ese momento Funmation había sido laureado por todos los fanáticos como la compañía que sí respetaba el trabajo de los autores originales, a diferencia de los siempre vilificados ejecutivos de 4kids que se encargaron de tasajear One Piece, no puedo negar que me pareció intrigante. Después de todo, Funmation licenció y vende sin ningún problema Strike Witches, que el año pasado hizo noticias cuando se descubrió que uno de los productos que se vendían alrededor de la serie era una almohada para cuellos con la forma de la entrepierna de las protagonistas, completa con sus pantaletas.
Pero entonces encontré el Opening de Dance in the Vampire Bund, y leí los primeros capítulos del manga, y mi pregunta no fue “¿Cómo Funmation quiere censurar esto?” sino “¿A quién se le ocurre que esto puede ser vendido libremente en Estados Unidos sin editar?”
Porque resulta que la protagonista de este anime es nada menos que una vampiro inmortal que tiene más de 900 años, pero parece sólo tener 9. Y, siguiendo el cliché más viejo del mundo con estos personajes, en lugar de actuar como una niña de 9 años, tiende a intentar seducir a su guardaespaldas, pasearse desnuda o en calzones por su castillo, y en general pararse en las poses más seductivas y fanservice-escas que uno pueda imaginarse. Nada más en el opening, vemos a la antes mencionada vampira bailando completamente desnuda excepto por un par de listones estratégicamente colocados (Y que en por lo menos un rápido segundo, no están ahí para cubrir lo que deben de cubrir mostrando todo)*, antes de caer en brazos de su guardaespaldas, que se ve un poco más mayor de lo que se consideraría legal si esto fuera un live-action.
Dance in the Vampire Bund es un manga lolicon, con todo lo que eso implica. Y es ahí donde entra la gran discusión. Es OBVIO para cualquiera que la razón por la cual Funmation decidió censurar la versión para transmitir en línea (Y el DVD originalmente, pero desde entonces ya han aclarado que no, que el DVD será vendido sin censura) es porque en Estados Unidos están en medio de la discusión de si las representaciones gráficas de niños en posiciones seductivas o sexuales son lo mismo que la pornografía infantil ** y ya ha habido juicios por posesión de lolicon y material similar. Los fans aseguran que es imposible que alguien sea realmente condenado por los dibujos, ya que los dibujos no son personas reales, y la primera enmienda defiende los derechos del autor de expresarse, y por tanto, Funmation no tiene nada de que preocuparse, y en el proceso, se dedican a confundir completamente lo que dice realmente la primera enmienda, y de paso, como funciona la libertad de expresión.
En primer lugar, el autor del manga Nozomu Tamaki, no es un ciudadano norteamericano, por lo que estoy casi segura de que la Constitución de los E.E.U.U. no se aplica para él. En segundo lugar, y más importante, la primera enmienda específicamente habla de que el gobierno no puede censurar la libertad de expresión, pero en ningún momento dice que alguien no pueda autocensurarse. Si Funmation decide por su propia voluntad el censurar un anime, nadie está violando la primera enmienda porque el gobierno no se está metiendo. Más importante aún, Funmation NO está decidiendo lo que un adulto responsable puede o no ver, está decidiendo lo que ellos, como empresa responsable, pueden o no transmitir. La decisión de ver el material censurado o buscar el material completo recae completamente en el público, no en la compañía (Y no me salgan con que no hay opciones para ver la serie sin censura, ya que si realmente quieren ver lolicon, estoy segura de que pueden encontrar como).
Vamos a ponerlo de otra manera. ¿Qué pasa si el mismo autor del manga decide censurar su trabajo? No mostrar a la chica desnuda, o poner grandes barras negras para cubrir las partes pertinentes son opciones, o simplemente no incluir las escenas problemáticas (Que en este caso incluyen a la chica, completamente desnuda, mientras su guardaespaldas le pone bronceador encima, incluyendo en el torso). Porque la libertad de expresión no sólo significa que uno puede decir lo que se le antoje, también significa que uno puede elegir no decir lo que se le antoje. Y en ocasiones, el tener un poco de medida puede ayudar hasta a hacer un mejor trabajo.
Uno de mis ejemplos favoritos es Battle Royale, porque en las tres versiones existentes vemos tres niveles de ‘auto-censura’ bastante notorios. En la novela, que es el producto original, las muertes son descritas con cierto tacto en su mayoría. Es tan gráfica como la mayoría de las novelas policiacas americanas y lo único que hace que sea verdaderamente terrorífica es la situación en la que se encuentran. De hecho, es una novela muy efectiva justamente por la falta de gore, ya que los protagonistas son adolescentes de preparatoria que con contadas excepciones, se horrorizan ante la idea de matar a sus compañeros. La película, por su cuenta, también maneja la sangre con cierto cuidado y a pesar de que las protagonistas están vestidas en uniformes escolares intenta no caer en situaciones fetichistas. De hecho, sólo hay dos desnudos masculinos, que vemos de muy lejos. La historia es igualmente efectiva, y en el caso de por lo menos una muerte, hasta mejor lograda que la novela. El manga, sin embargo, es sólo para estómagos de hierro porque el artista parece regodearse en la violencia de manera hasta fetichista. Y no sólo vuelan intestinos, sesos, y cuanta parte del cuerpo puedan imaginarse, sino que además todas y cada una de las mujeres terminan siendo objeto de un pantyshot y Mitsuko tiene la particularidad de hasta tener escenas de sexo gráfico… y nada de eso añade algo a la historia. Al contrario, por lo menos dos de las muertes más emocionales se vuelven cómicas porque es muy difícil tomar en serio a alguien que acaba de meterse los intestinos de regreso en el cuerpo y luego decidió cerrar el agujero con cinta de aislar, y mucho menos a una mujer completamente desnuda gritando a voz en cuello que “Papi me prometió que no volvería a doler”. Y ahí es donde por lo menos yo hubiera deseado que el mangaka se censurara un poco porque son justamente esas escenas las que hacen que me sea imposible recomendar el manga a muchos conocidos, a pesar de que la historia sigue siendo buena. Un perfecto ejemplo de cómo mucho fanservice también puede arruinar el trabajo.
Al final, y como dije al principio, es una discusión de nunca acabar. Sí, la libre expresión debe ser defendida siempre, pero nadie defiende los diálogos de odio (discursos netamente racistas, neo-nazis, y similares), y nadie defiende el snuff o la pornografía infantil (con niños de verdad) como arte. Pero con la libertad de expresión también viene la responsabilidad de lo que uno dice, y es ahí donde uno debe decidir si realmente quiere aceptar las consecuencias de lo que dice, escribe, o dibuja.
Fuera de tema, a los que les interese, he reiniciado mis webcomics. Zodiac Blues ahora está en http://zodiacblues.glitterink.net, y empezó justamente hoy, mientras que el Edificio sigue en http://thebuilding.glitterink.net y si no reinicia hoy antes de media noche, el Lunes 22 de Marzo seguro regresa a su viejo calendario de actualizaciones.
*Y no, no voy a hacer ningún link ni al opening, ni a las imágenes de la misma serie. Si realmente quieren verlas, google es su amigo. Pero justamente hablando del libre albedrio, es mi decisión no enlazar a imágenes de niñas ficticias de nueve años bailando desnudas.
**Cosa en la que no nos vamos a meter a discutir ahorita. Es una discusión bastante bizantina, en la que absolutamente nadie quiere siquiera considerar los puntos del lado opositor y por tanto si empezamos a discutir de eso, no vamos a acabar nunca. Con todo gusto después les doy mi propia opinión, pero por lo pronto eso sólo serviría para confundir el tema de hoy.
Pero donde los otros monstruos han tenido varias evoluciones e incluso han logrado convertirse en héroes para muchos*, los zombies siguen siendo vistos como las creaturas temibles y asquerosas que deben ser detenidas a toda costa, de preferencia con un buen balazo en la cabeza. No es que los zombies no hayan evolucionado, al contrario, debemos recordar que originalmente eran considerados creaciones voodoo y en realidad eran personas vivas hechizadas que quedaban bajo el control de un brujo. No fue sino hasta que George Romero nos deleito con la Noche de los Muertos Vivientes cuando tuvimos a lo que ahora conocemos popularmente como zombies: Los muertos levantándose de sus tumbas para devorar a los seres vivos, contagiando su condición con la mordida.**
Yakitate!! Japan es un manga de Takashi Hashiguchi, que comenzó a ser publicado por Shogakukan en Shonen Sunday. Hasta donde Wikipedia me dice, el manga terminó en 2007, pero Anime News Network asegura que continua siendo publicado, así que voy a errar del lado de ANN y decir que si, aún sigue siendo publicado en Japón. La historia original es bastante sencilla: Azuma Kazuma, un chico de 16 años, tiene el sueño de ser el mejor panadero de Japón, y de inventar un pan que sea considerado como el pan nacional de Japón. Para esto, desde niño ha hecho varios experimentos, y ha llamado a cada uno de ellos un Ja-pan (Y sí, se supone que es un chiste), numerándolos para no confundirse. Todo esto lo hace debido a que cuando era más joven, odiaba el pan y prefería el arroz, al igual que su abuelo, pero un amable panadero le hizo ver el delicioso sabor del pan y desde entonces Kazuma se dedicó de lleno a su nueva profesión.
¿Ven a donde va esto? El formato de torneos puede funcionar para Dragon Ball, o para Prince of Tennis, o cualquier historia deportiva, pero ¿Para panaderos? Especialmente se nota el problema porque a la mitad del arco de Monaco, el buscar el Pan perfecto de Japón parece ser olvidado por la meta de hacer el pan que pueda ganar la siguiente etapa del torneo, cosa que continua hasta que, a la mitad del arco de la competencia 25, resulta que el Ja-pan perfecto es lo único que puede salvar a la humanidad de una invasión de panes humanos que controlan mentes. Déjenme repetir eso: PANES HUMANOS QUE CONTROLAN MENTES. Que es posiblemente lo más ridículo que he leído en un comic en toda mi vida, y que por más que uno intente entenderlo, no tiene ningún sentido.
Todo esto es un perfecto ejemplo de cómo el intentar mantener ciertas categorías como absolutas e inamovibles simplemente no funciona, así como el hecho de que los mangas son ‘más de autor’ es una mentira. ¿Por qué Yakitate se clavó en los torneos? Porque los mangas de torneos vendían bien en las revistas Shonen. Y si bien logró tener un fuerte impacto en la cultura japonesa, al grado de que comenzaron a vender pan dulce embolsado con etiquetas del anime, actualmente ya no es precisamente uno de los títulos más importantes de la editorial, toda vez que el anime terminó (A la mitad del arco de la competencia televisiva, y saltándose TODO lo de los panes humanos). Es más, ya está entrando en la categoría de ‘anime viejito’ porque con la cantidad de títulos que salen anualmente, pues tienes que ser muy especial para realmente capturar a los fans por más de una temporada.
Como alguien menciono en mi post anterior, las mujeres en el manga son, en su mayoría, sumisas, menos capaces que los hombres, damiselas en desgracia, o faux-action girls que al final, siempre necesitan al hombre, además de buscar exclusivamente a un novio/marido/pareja, o son inexistentes. (En serio, díganme, ¿Hay una mujer capaz, sin traumas idiotas, que realmente pueda pelear al nivel de los hombres en Naruto?). Si bien existen sus excepciones (Gally, de Battle Angel Alita viene a la mente; Utena, lo mismo con todo y su pequeña obsesión por su príncipe; Lady Oscar, ni se diga, y ella es de los 70’s!), en general no tenemos personajes que son mujeres, sino accesorios que hacen que la historia se vea bonita. Lo peor del caso es que esto se ve más claro en las series nuevas, cuando las comparamos con las viejas, léase, de diez años para atrás, donde no era tan terrible o por lo menos, los autores lo escondían mejor. ** Es difícil encontrar a una mujer en el shonen cuyo papel sea algo más que la madre/hermana/mejor amiga/interés romántico del héroe, y que tenga una historia propia que no dependa del héroe para avanzar (No he visto One Piece, pero me parece, por lo que me han dicho, que Nami entra en esta categoría de personajes ‘personajes’ y no ‘decorativo’ a pesar de ser usada para un montón de imágenes fan-service. Opuesto total, digamos, a Sakura, de Naruto, que si no estuviera, honestamente no haría mucha diferencia). En el shojo moderno, estamos un poco peor porque hay una gran cantidad de historias dónde las mujeres siguen en su búsqueda de novio/marido y su historia depende en absoluto de dicho novio/marido y de si lo encuentran o no (Si, hay excepciones. Pero por más que le pienso ahorita, no se me ocurre ninguna posterior a, cosa rara, Sailor Moon y Guerreras Mágicas***
Pasando al problema número dos, el manga se ha vuelto increíblemente derivativo (O tal vez siempre lo fue y simplemente no nos dábamos cuenta sólo porque no teníamos acceso a tanto manga como ahora). ¿A qué me refiero? Bueno, a que a pesar de que sí, las series parecen ser muy diversas, cada una de ellas diferente y con algo particular y especial que las hace diferente a cualquier cosa que hemos visto antes… ¿Cuántas princesas mágicas hay? ¿Cuántos jóvenes que descubren ser buenos en X y por tanto se esfuerzan a ser los mejores en el mundo? ¿Cuántos jóvenes elegidos que deben salvar al mundo de X, Y y Z con sus amigos, en una serie de batallas donde invariablemente el siguiente enemigo es más fuerte que el anterior? ¿Cuántos chicos comunes y corrientes que accidentalmente terminan con un harem de chicas a su alrededor? Sí, aún hay joyas increíblemente originales, pero la cantidad de ‘pan con lo mismo’ es gigantesca (Y sí, los comics americanos mainstream cojean exactamente del mismo pie. Hay demasiados superhéroes, vigilantes y gente vestida en mallas para salvar al mundo. O sea, no estamos haciendo una comparación, ¿Ok?) **
ue en mi post en inglés se me aseguro que hay fans similares en Estados Unidos, pero en México, no puedes decir que te gusta Caballeros del Zodiaco pero encuentras su trato de la mitología griega y los personajes femeninos deplorable. Una anécdota que simplemente no se hace vieja es que Aurea D’Nabe, conocida colaboradora de CM, fue amenazada por varios fans de la serie por su serie de artículos “Las incoherencias de Caballeros del Zodiaco”, y por decir que no le gusta Evangelion. Y no se quedaron en amenazas. Un grupo de fanáticos la siguió al baño durante la última Conque y la única razón por la que no la golpearon fue por qué el Karma, la Fuerza o quien ustedes prefieran es grande. O sea, la iban a golpear –y le mandaron varias amenazas altamente inmaduras por email- sólo porque descubrió que a veces Caballeros tiene unos agujeros de argumento del tamaño de cráteres lunares, y porque no le gusta UNA serie de anime ¿Tiene eso alguna lógica? Tampoco puedes decir que te gusta Tokyo Babylon, pero que la manera en que CLAMP trata las relaciones inter-generacionales es medianamente enferma en el peor de los casos y problemática si uno quiere ser amable, y si sigo haciendo la lista, no terminamos nunca. Hay un seguimiento casi de culto por algunos animes, y es exactamente por eso que hay ciertos animes y mangas simplemente no me llaman y sólo entran a mi lista de lectura ’si el jefe las pide’.