Censura, Autocensura, y Responsabilidad.

March 19th, 2010

Me tarde un poco en regresar porque justamente ahora han comenzado de nuevo las entregas de mi trabajo “de día” (Y algún día platicaré de eso más a fondo) y eso hizo que el 90% de mi tiempo dedicado a escribir de manga se tuviera que emplear justamente para otras cosas. Pero en ese teje y maneje me fui encontrando con la noticia de que una vez más los fanáticos del anime están levantando sus voces de indignación en contra del último anuncio de censura de parte de la compañía Funmation, que decidió que su última licencia “Dance in the Vampire Bund” tendría algunas escenas cortadas y ciertos elementos pixeleados ya que no eran apropiados para mostrarse para el público Estadounidense.

Cue wank inmediato.

El título de principio no me pareció familiar, y dado que hasta ese momento Funmation había sido laureado por todos los fanáticos como la compañía que sí respetaba el trabajo de los autores originales, a diferencia de los siempre vilificados ejecutivos de 4kids que se encargaron de tasajear One Piece, no puedo negar que me pareció intrigante. Después de todo, Funmation licenció y vende sin ningún problema Strike Witches, que el año pasado hizo noticias cuando se descubrió que uno de los productos que se vendían alrededor de la serie era una almohada para cuellos con la forma de la entrepierna de las protagonistas, completa con sus pantaletas.

Pero entonces encontré el Opening de Dance in the Vampire Bund, y leí los primeros capítulos del manga, y mi pregunta no fue “¿Cómo Funmation quiere censurar esto?” sino “¿A quién se le ocurre que esto puede ser vendido libremente en Estados Unidos sin editar?”

Porque resulta que la protagonista de este anime es nada menos que una vampiro inmortal que tiene más de 900 años, pero parece sólo tener 9. Y, siguiendo el cliché más viejo del mundo con estos personajes, en lugar de actuar como una niña de 9 años, tiende a intentar seducir a su guardaespaldas, pasearse desnuda o en calzones por su castillo, y en general pararse en las poses más seductivas y fanservice-escas que uno pueda imaginarse. Nada más en el opening, vemos a la antes mencionada vampira bailando completamente desnuda excepto por un par de listones estratégicamente colocados (Y que en por lo menos un rápido segundo, no están ahí para cubrir lo que deben de cubrir mostrando todo)*, antes de caer en brazos de su guardaespaldas, que se ve un poco más mayor de lo que se consideraría legal si esto fuera un live-action.

Dance in the Vampire Bund es un manga lolicon, con todo lo que eso implica. Y es ahí donde entra la gran discusión. Es OBVIO para cualquiera que la razón por la cual Funmation decidió censurar la versión para transmitir en línea (Y el DVD originalmente, pero desde entonces ya han aclarado que no, que el DVD será vendido sin censura) es porque en Estados Unidos están en medio de la discusión de si las representaciones gráficas de niños en posiciones seductivas o sexuales son lo mismo que la pornografía infantil ** y ya ha habido juicios por posesión de lolicon y material similar. Los fans aseguran que es imposible que alguien sea realmente condenado por los dibujos, ya que los dibujos no son personas reales, y la primera enmienda defiende los derechos del autor de expresarse, y por tanto, Funmation no tiene nada de que preocuparse, y en el proceso, se dedican a confundir completamente lo que dice realmente la primera enmienda, y de paso, como funciona la libertad de expresión.

En primer lugar, el autor del manga Nozomu Tamaki, no es un ciudadano norteamericano, por lo que estoy casi segura de que la Constitución de los E.E.U.U. no se aplica para él. En segundo lugar, y más importante, la primera enmienda específicamente habla de que el gobierno no puede censurar la libertad de expresión, pero en ningún momento dice que alguien no pueda autocensurarse. Si Funmation decide por su propia voluntad el censurar un anime, nadie está violando la primera enmienda porque el gobierno no se está metiendo. Más importante aún, Funmation NO está decidiendo lo que un adulto responsable puede o no ver, está decidiendo lo que ellos, como empresa responsable, pueden o no transmitir. La decisión de ver el material censurado o buscar el material completo recae completamente en el público, no en la compañía (Y no me salgan con que no hay opciones para ver la serie sin censura, ya que si realmente quieren ver lolicon, estoy segura de que pueden encontrar como).

Vamos a ponerlo de otra manera. ¿Qué pasa si el mismo autor del manga decide censurar su trabajo? No mostrar a la chica desnuda, o poner grandes barras negras para cubrir las partes pertinentes son opciones, o simplemente no incluir las escenas problemáticas (Que en este caso incluyen a la chica, completamente desnuda, mientras su guardaespaldas le pone bronceador encima, incluyendo en el torso). Porque la libertad de expresión no sólo significa que uno puede decir lo que se le antoje, también significa que uno puede elegir no decir lo que se le antoje. Y en ocasiones, el tener un poco de medida puede ayudar hasta a hacer un mejor trabajo.

Uno de mis ejemplos favoritos es Battle Royale, porque en las tres versiones existentes vemos tres niveles de ‘auto-censura’ bastante notorios. En la novela, que es el producto original, las muertes son descritas con cierto tacto en su mayoría. Es tan gráfica como la mayoría de las novelas policiacas americanas y lo único que hace que sea verdaderamente terrorífica es la situación en la que se encuentran. De hecho, es una novela muy efectiva justamente por la falta de gore, ya que los protagonistas son adolescentes de preparatoria que con contadas excepciones, se horrorizan ante la idea de matar a sus compañeros. La película, por su cuenta, también maneja la sangre con cierto cuidado y a pesar de que las protagonistas están vestidas en uniformes escolares intenta no caer en situaciones fetichistas. De hecho, sólo hay dos desnudos masculinos, que vemos de muy lejos. La historia es igualmente efectiva, y en el caso de por lo menos una muerte, hasta mejor lograda que la novela. El manga, sin embargo, es sólo para estómagos de hierro porque el artista parece regodearse en la violencia de manera hasta fetichista. Y no sólo vuelan intestinos, sesos, y cuanta parte del cuerpo puedan imaginarse, sino que además todas y cada una de las mujeres terminan siendo objeto de un pantyshot y Mitsuko tiene la particularidad de hasta tener escenas de sexo gráfico… y nada de eso añade algo a la historia. Al contrario, por lo menos dos de las muertes más emocionales se vuelven cómicas porque es muy difícil tomar en serio a alguien que acaba de meterse los intestinos de regreso en el cuerpo y luego decidió cerrar el agujero con cinta de aislar, y mucho menos a una mujer completamente desnuda gritando a voz en cuello que “Papi me prometió que no volvería a doler”. Y ahí es donde por lo menos yo hubiera deseado que el mangaka se censurara un poco porque son justamente esas escenas las que hacen que me sea imposible recomendar el manga a muchos conocidos, a pesar de que la historia sigue siendo buena. Un perfecto ejemplo de cómo mucho fanservice también puede arruinar el trabajo.

Al final, y como dije al principio, es una discusión de nunca acabar. Sí, la libre expresión debe ser defendida siempre, pero nadie defiende los diálogos de odio (discursos netamente racistas, neo-nazis, y similares), y nadie defiende el snuff o la pornografía infantil (con niños de verdad) como arte. Pero con la libertad de expresión también viene la responsabilidad de lo que uno dice, y es ahí donde uno debe decidir si realmente quiere aceptar las consecuencias de lo que dice, escribe, o dibuja.

Fuera de tema, a los que les interese, he reiniciado mis webcomics. Zodiac Blues ahora está en http://zodiacblues.glitterink.net, y empezó justamente hoy, mientras que el Edificio sigue en http://thebuilding.glitterink.net y si no reinicia hoy antes de media noche, el Lunes 22 de Marzo seguro regresa a su viejo calendario de actualizaciones.

*Y no, no voy a hacer ningún link ni al opening, ni a las imágenes de la misma serie. Si realmente quieren verlas, google es su amigo. Pero justamente hablando del libre albedrio, es mi decisión no enlazar a imágenes de niñas ficticias de nueve años bailando desnudas.

**Cosa en la que no nos vamos a meter a discutir ahorita. Es una discusión bastante bizantina, en la que absolutamente nadie quiere siquiera considerar los puntos del lado opositor y por tanto si empezamos a discutir de eso, no vamos a acabar nunca. Con todo gusto después les doy mi propia opinión, pero por lo pronto eso sólo serviría para confundir el tema de hoy.

Criticar =/= Odiar

February 21st, 2010

Una cosa que me he dado cuenta más o menos cada vez que cualquier serie/anime o película entra como tema de conversación es que invariablemente alguien piensa que cualquier crítica negativa es o una crítica directa a su gusto personal, o, lo que es peor tantito, una crítica a sus valores como personas. En el menor de los casos, también es una crítica personal contra el reparto y el equipo de producción, y para colmo, si no te gusta algo de X serie, entonces por lógica, ODIAS X serie.

Lo cual, en el 85% de los casos, no podría ser más lejos de la verdad.

Por ejemplo: A mí en lo personal me fascinan House M.D, Psych, Castle, Criminal Minds, Bones, las Ley y el Orden y Burn Notice. También no me molestan series como Lie to Me (Que lamentablemente entra en conflicto de horario con Criminal Minds) y Mental. Sin embargo, cuando alguien hace notar que en su mayoría son series de “hombres blancos, heterosexuales, de clase media, de edades entre los 26 y los 40, resolviendo crímenes con su gran inteligencia”, y que por lo tanto son un reflejo de que la sociedad estadounidense sigue siendo machista y bastante racista… no puedo dejar de pensar que tiene un punto de razón. Claro, podría tratar de defenderme diciendo que House, Psych, L&O SVU, L&O, y Criminal Minds tienen personajes de color como secundarios importantes PERO eso no quita que no son los protagonistas, y tampoco que Foreman, durante las primeras temporadas de House, fue presentado como el más desagradable y odioso de los asistentes de House, que Gus al principio era usado exclusivamente como patiño de Shawn, o que tanto Morgan como Finn tienden a usar más sus músculos que su inteligencia en sus diversos casos. Tampoco el hecho de que Brennan sea increíblemente inteligente cambia que últimamente Bones se centra demasiado en su romance con Booth, o que es obvio que a Kate la están preparando para interés romántico de Castle.

Ahora: Que el status-quo de Hollywood (O New York, o Vancouver, donde de hecho se filman muchas de estas series) sea “blanco, heterosexual, clase media, hombre” no significa que ninguno de los productores de los programas antes mencionados sea racista. Solamente significa que trabajan en un sistema donde el racismo está tan, pero tan arraigado que ya nadie lo ve a menos que sea de la variedad de tipos con batas blancas quemando cruces en el patio del vecino. Y si es malo para los Afro-americanos (Sí, Afro-americanos. El problema de reparto en Inglaterra tiene cosas similares, pero vamos a dejarlo a un lado en gran parte porque no nos llegan suficientes programas del Reino Unido como para poder juzgar), imagínense para las otras minorías. En un rápido conteo mental, de los programas “Primetime” que ahorita están siendo populares puedo recordar a tres hindúes (Y no estoy segura del tercero, porque hace un buen que no veo héroes, y por tanto no estoy segura de que Mohinder siga vivo), como 5 asiáticos, y como cinco latinos y medio (Y cuento a Shawn Spencer como medio latino solamente porque James Roday, el actor que lo representa, es mitad latino). Ahora, esto es sólo de los programas que veo y/o que tengo noticias por otras personas que los ven. Posiblemente hay más y estoy siendo injusta. Y claro, también hay otras minorías menos representadas –hay UN personaje en silla de ruedas en todo lo que pude encontrar de series populares, y no sé exactamente como este el radio de personajes musulmanes. Y si bien estoy segura de que hay más personajes gay, no sé cuántos de ellos puedan ser contados como algo más que personajes ‘token’.

Pero esto no es un post sobre el racismo o la falta de racismo en la televisión, así que por lo pronto, voy a dejar esos números. A lo que iba antes de irme por esta tangente es que justamente una crítica así, a la hora de ser discutida, en lugar de sacar una discusión acerca de por qué las minorías tienden a ser tan invisibles en el entretenimiento masivo lo que lograría sería más bien una larga discusión acerca de cómo la persona que notó la tendencia –usualmente parte de una minoría- está siendo racista en contra de los blancos por decir que hay demasiados hombres blancos heterosexuales en televisión. Si dicha crítica es en un blog popular, en menos de dos días ya nos vemos en fandom_wank o unfunny business.

La primera “defensa” contra esta clase de críticas es “Si no te gusta, no lo veas”, en cualquiera de sus variantes. También está el famoso “Es que sólo buscas como ofenderte”, o mi particularmente odiada “Si fueras fan, lo entenderías.” Esta última me es particularmente molesta porque asume dos cosas: la primera, que a los artistas se les perdona cualquier cosa sin importar lo estúpida, ofensiva o simplemente mal hecha que esté y la segunda… que alguien que ve la serie y de repente se encuentra con situaciones problemáticas en la misma “no es fan”. Pero honestamente nadie ve 54 episodios seguidos de una serie que odia y muchas veces, la crítica surge a raíz de cuanto uno es fan de algo, y cuanto se molesta en ver que ese algo no es 100% perfecto. Por ejemplo, yo adoro Buffy la Cazavampiros. Tengo en DVD cuatro de las siete temporadas, y casi completo el primer comic. Pero eso no evita que me sea bastante obvio que Joss Whedon tiene algo en contra de las parejas felices y que francamente, para ser un escritor “feminista” tiene la mala costumbre de meter mujeres en los refrigeradores con una frecuencia impresionante, y por mucho que me guste House uno no puede negar que su tratamiento del dolor crónico es medianamente problemático. Soy fan, veo las series, y cuando esas series caen en un tratamiento problemático de situaciones actuales (las cubiertas por los –ismos, por decirlo así), pues no puedo evitar notarlo. Y por mi particular situación (Mujer latina, clase media Mexicana) hay cosas problemáticas que yo veo y otras personas pueden no notar como el hecho de que la historia de Maya y Alejandro en Héroes, con dos inmigrantes ilegales viajando a Estados Unidos, uno de ellos portador de una terrible plaga mortal e incurable, JUSTO en el momento en el que la discusión contra los inmigrantes comenzaba en el país vecino estuvo terriblemente mal manejada (Dicen rumores que en realidad, Maya iba a ser la gran curadora de toda la plaga, de no haber ocurrido la huelga de escritores, pero lo que el público vio fue completamente diferente), mientras que cosas que yo no noté en un principio pueden ser criticadas por otros. Y nadie que critique la serie, la odia, o por lo menos, no la odiaba cuando la comenzó a ver.

Esto nos lleva a la otra cosa que me molesta mucho de estas discusiones: La gente que es incapaz de concebir que alguno de sus autores, actores, o series favoritas sean capaces de cometer fallas de racismo/homofobia/clasismo o algo similar. Una vez más, ejemplo personal: A mi me enfurece que acusen a Stephen King de escribir “negros mágicos” en Shanhawk Redemption porque su libro original no tiene un personaje de color en el papel del ‘buen mentor’ para el personaje blanco, Red (representado magistralmente por Morgan Freeman en la película) originalmente es un irlandés pelirrojo en el libro. Sin embargo, no puedo negar que su personaje de John Coffey en The Green Mile es increíblemente problemático porque no sólo es un “negro mágico” (rápida explicación: un personaje de color sabio que existe exclusivamente para que un personaje blanco aprenda una lección valiosa en la vida) sino que además de todo termina muriendo tras sanar a la esposa de uno de los personajes secundarios Y para terminar de arreglar el problema, es tratado con un racismo impresionante por muchos de los personajes de la novela. Uno podría intentar justificarlo con el hecho de que la acción ocurre en una época increíblemente racista de la historia norteamericana pero de cualquier manera si, puede dejar un mal sabor de boca y lo más importante de todo, si alguien se queja de ello tiene toda la razón y el derecho de hacerlo por mucho que el autor criticado sea uno de mis favoritos. Y, si lo está escribiendo en línea para que todo el mundo lo vea, lo mínimo que debo hacer yo antes de declarar que es un looser que se ofende fácilmente y que no puede entender la genialidad de lo que sea… es leer sus argumentos con mente abierta y dando pie a la posibilidad de que sí, quizá tiene un punto en su crítica.

Disclaimer: Este rant no está influenciado por ningún incidente en particular, aunque ahorita hay varios que podrían entrar en esta clasificación –Avatar, Glee o Amanda Palmer, por ejemplo- sin más bien por todo lo ocurrido y muchos otros problemas similares del pasado.

También lamento la tardanza desde la última entrada del blog, pero hubo muchísimo trabajo las últimas dos semanas.

 

Sorpresas de un apocalipsis Zombie (O, si, acabo de ver Zombie Land)

January 22nd, 2010

Bueno, yo avisé que aquí no sólo íbamos a hablar de manga, ¿Verdad? También mencioné películas, series de televisión y libros, así que en ocasiones, hablaremos de cosas no Japonesas. Para que les sea más fácil, todas las entradas van a estar taggeadas de tal forma que si sólo quieren leer mis elucubraciones de manga, pues se van a poder saltar estas.

So, Zombie Land.

Voy a ser sincera, estaba esperando está película más o menos desde Junio del año pasado cuando anunciaron que saldría en cines, mucho antes de que salieran los anuncios para nuestros cines. Son Zombies, y si hay un monstruo de terror que yo simplemente no puedo dejar de adorar, son los muertos vivientes. Lo cual ha sido genial en los últimos años ya que han salido muchas nuevas películas con ellos y si bien son mucho menos sofisticados que muchos monstruos modernos, siguen formando parte de los monstruos más famosos de toda la historia humana, junto con los vampiros, los hombres lobo y los fantasmas.

Pero donde los otros monstruos han tenido varias evoluciones e incluso han logrado convertirse en héroes para muchos*, los zombies siguen siendo vistos como las creaturas temibles y asquerosas que deben ser detenidas a toda costa, de preferencia con un buen balazo en la cabeza. No es que los zombies no hayan evolucionado, al contrario, debemos recordar que originalmente eran considerados creaciones voodoo y en realidad eran personas vivas hechizadas que quedaban bajo el control de un brujo. No fue sino hasta que George Romero nos deleito con la Noche de los Muertos Vivientes cuando tuvimos a lo que ahora conocemos popularmente como zombies: Los muertos levantándose de sus tumbas para devorar a los seres vivos, contagiando su condición con la mordida.**

Pero pese a esa particular evolución, hay ciertas cosas que uno siempre veía en las películas de Zombies: el protagonista era el héroe rudo que tras el primer encuentro con los muertos vivos simplemente no duda en arrancarles la cabeza para mantenerse con viva, el interés romántico terminará en el papel de damisela en desgracia, y la mayoría de los supervivientes mueren de una manera horrible al final. Personalmente, no tengo problemas con lo primero, porque jamás pensé que una película sobre un bueno para nada que sobrevive al apocalipsis zombie por accidente podría ser interesante (Hasta Shaun of the Dead, por supuesto), pero lo segundo y lo tercero tienden a enfurecerme en sobremanera especialmente porque para lograr ese efecto, los guionistas terminan usando lo que en tv tropes tienen designado como ‘la pelota idiota’. Léase, que personajes que en general son inteligentes y capaces terminan haciendo una tontería solo porque el argumento lo requiere.

Dicho sea eso, tras mucho pensarlo y en honor a la película que tanto me divirtió, aquí están mis 5 películas de zombies favoritas, y como se remiten a esas tres características.

  1. Night of the Living Dead (La original y el remake): Si, las junto como una sola, a pesar de que la primera es muy superior. Pero ninguna de las dos tiene al típico héroe rambesco que mata zombies da diestra y siniestra sino a personas comunes que hacen lo que pueden para sobrevivir. Sí, en la original Barbra es un poco más que un vegetal catatónico, pero dada la época en la que se filmo, lo sorprendente es que haya sobrevivido hasta cuando lo hizo. Es más, para 1968, Judy es un personaje altamente capaz, lástima que su novio haya sido un idiota; por otro lado, en 1985, Barbra se pone los pantalones y deja de esperar a ver quien la salva. Y lo mejor, lo que realmente hace a ambas películas la número uno de mi lista, es que las acciones de todos son lógicas, sin que se vean forzadas para justificar el argumento.
  2. Shaun of the Dead: Primero que nada, me presento al protagonista inútil que sobrevive a pesar de su propia inutilidad. Shaun es adorable en ese aspecto, y más aún porque lo vemos crecer y evolucionar con respecto a lo que está ocurriendo a su alrededor. Segundo, si bien la primera parte del plan incluye salvar a dos mujeres –la tercera llega de pilón-, ninguna de ellas se deja meter en el estereotípico lugar de la chica que necesita que la rescaten y al contrario, cada una de ellas trata a su manera de proteger a sus seres queridos a como la situación se los permita. Y, si bien Ed parece estar cargando perenemente la pelota idiota, todas las acciones de los personajes son perfectamente coherentes con su personalidad y su experiencia.
  3. Zombieland: Va, es muy nueva. Y por tanto no puedo dar muchos detalles so riesgo de arruinarles sorpresas. Pero sólo por el tráiler podemos ver que uno de los protagonistas no es el chico rudo de la cuadra (Aunque si, Woody Harrelson encarna al tipo rudo de la película de terror, sin lugar a dudas), los personajes evitan la pelota idiota prácticamente toda la película –hay dos momentos que pondría en duda, pero no me meteré en detalles por eso de los spoilers- y, lo mejor de todo, lo que hizo que viera la película dos veces ¡No hay damiselas en desgracia! Para explicarles, tendría que arruinar grandes momentos de la película, así que dejare eso para cuando salga el DVD y pueda escribir un review más largo pero en serio… Todos los personajes son tratados como iguales, y eso le da a Zombie Land muchos puntos a favor.
  4. Dead and Breakfast: Esta es una sorpresa, porque no podía ser más serie B a menos que hubieran incluido a Bruce Campbell en el reparto. Es decir, los Zombies bailan y cantan, y si eso no es una señal de película de matinée, no sé que sea. También, y por un buen rato, tiene al héroe rudo de acción más insoportable que he visto en mucho tiempo, pero al mismo tiempo muestra una excelente consecuencia de esa clase de personajes. Por otro lado, si bien TODAS las mujeres empiezan como damiselas en desgracia, solo una de ellas termina en el mismo papel lo que lo hace mucho más soportable. El único problema es que la bola idiota parece parte obligatoria del argumento porque absolutamente nadie parece estarse fijando en lo que pasa a su alrededor, y eso hace que muchos errores se repitan constantemente.
  5. Dawn of the Dead (el remake): Me gusta más el original, pero hace tanto tiempo que no la veo, que honestamente no me acuerdo de muchos detalles (Más allá de que sí, hay una damisela en desgracia que como me molesto en su momento). En el remake, tenemos de todo un poco: héroes rudos y gente común, trabajando juntos por sobrevivir. Eso por sí solo, hace que me fascine, especialmente todas las escenas que ocurren dentro del centro comercial. Y con excepción de Nicole, a quien yo quería ahorcar, y Luda, que más bien parece un prop que un personaje, las mujeres también son tratadas como personas y no como objetos a salvar. Lamentablemente, es un perfecto ejemplo de la ‘pelota idiota’ toda vez que pasamos del minuto 40.

¿Ustedes que piensan? ¿Cuáles son sus películas de zombies favoritas y por qué?

*Dejando a un lado a Ángel y a Spike de Buffy the Vampire Slayer, también tenemos al Vampiro Bill, de True Blood en el lado de ‘los vampiros también son buenos’, los hombres lobo desde que Micheal J.Fox fuera un héroe del basketball dejaron de ser vistos como villanos, y Casper no ha hecho nada por la reputación de los fantasmas como algo terrorífico. Y no, no cuento a los Cullen como vampiros más que de nombre, aunque sé que eso puede sonar raro cuando uno recuerda a mis particulares entradas en el género de los vampiros sin colmillos y los hombres lobo bonachones.

**Existen variaciones, pero todos los zombies modernos se regresan a lo mismo. Digamos que el mayor punto de variedad es la velocidad de los zombies, algunos dicen que pueden correr, otros que no. Pero mientras estén muertos, y sólo puedas detenerlos destruyéndoles el cerebro, la mayoría de los fans estarán de acuerdo con que eso es un zombie.

Yakitate!! Japan O como hacer que una historia se pase de tueste

January 16th, 2010

He estado pensando bastante en esta entrada, y justo ahora que he re-organizado mi colección de mangas me encontré con el primer volumen de Yakitate!! Japan lo que me hizo decidirme a escribir esto de una buena vez. Advierto, va a haber spoilers de la historia. Tratare de no ser muy específica, pero para todos aquellos que no quieren saber absolutamente nada más que lo básico de la historia es mejor que estén sobre aviso. Dicho esto, comenzamos.

Yakitate!! Japan es un manga de Takashi Hashiguchi, que comenzó a ser publicado por Shogakukan en Shonen Sunday. Hasta donde Wikipedia me dice, el manga terminó en 2007, pero Anime News Network asegura que continua siendo publicado, así que voy a errar del lado de ANN y decir que si, aún sigue siendo publicado en Japón. La historia original es bastante sencilla: Azuma Kazuma, un chico de 16 años, tiene el sueño de ser el mejor panadero de Japón, y de inventar un pan que sea considerado como el pan nacional de Japón. Para esto, desde niño ha hecho varios experimentos, y ha llamado a cada uno de ellos un Ja-pan (Y sí, se supone que es un chiste), numerándolos para no confundirse. Todo esto lo hace debido a que cuando era más joven, odiaba el pan y prefería el arroz, al igual que su abuelo, pero un amable panadero le hizo ver el delicioso sabor del pan y desde entonces Kazuma se dedicó de lleno a su nueva profesión.

Sí, es otra de esas historias de “Chico quiere ser el mejor en X, demostrando que en todo el mundo Japón es el mejor haciendo X”. También podríamos llamarla Supercampeones del Bolillo, y para el caso, describiríamos perfectamente lo que ocurre en los primeros 100 capítulos de la serie. Ahora, no me malentiendan, los primeros volúmenes de Yakitate!! Japan me gustaron muchísimo, y creo que se la recomendé a todos mis conocidos. Tenían buen sentido del humor (Aunque algunos de los chistes eran prácticamente imposibles de traducir correctamente), personajes agradables, excelentes recetas de pan que se mostraban paso a paso para que cualquiera pudiera hacerlas… En resumen, todo lo que ustedes quieren en un manga culinario de comedia.

Entonces ¿Qué me hizo cambiar de opinión? Bueno, que éste manga demostró que no se puede llevar demasiado lejos una premisa como ‘querer ser el mejor panadero del mundo’, porque si lo haces, tarde o temprano vas a caer en el ridículo.

Empecemos por los personajes: El primer volumen de la serie nos presenta a Azuma y a los que serán sus compañeros de aventuras: Kawachii, un panadero de Oosaka algo cobarde y no tan talentoso como Kazuma, pero aún así bastante bueno por si sólo; Tsukino Azugawa, la nieta ilegitima del dueño de Pan-tasia, la tienda donde trabajan Kawachii y Azuma, también panadera de gran talento; y Ken Matsushiro, el manager oficial de la tienda del Sur de Tokio de Pan-tasia, y una especie de mentor para todo el grupo. Más adelante se les une Kanmuri, un genio intelectual que a la vez también es panadero. Un reparto pequeño, pero bastante completo, que permite además que todos tengan un talento que añadir a la panadería. En general, divertido y una lectura para pasar el rato.

Pero esto no sería un rant, si las cosas no hubieran empeorado rápidamente. EL examen que Azuma debe pasar para entrar a trabajar a Pantasia, es una competencia tipo torneo, en la que sólo los mejores panaderos podrán pasar. Azuma va a trabajar con Tsukino y Kawachi, donde conocen a Ken, cuando su producción es detenida tras una competencia con la panadería rival, para mandar a Kawachi y a Azuma a un torneo entre los nuevos empleados de Pantasia, donde conocen a Kanmuri, un panadero graduado de Harvard. Una vez que ese torneo termina, Azuma, Kawachi, y un rival llamado Suwabara son invitados a un Torneo Internacional de Panaderos en Monaco (Donde, curiosamente, México no está invitado. Aparentemente nuestro pan dulce no es conocido en Japón). Y una vez que ese torneo termina… la panadería rival a Pantasia reta a Kazuma a un Torneo televisado donde Pantasia (ahora con Kanmuri como miembro del equipo) debe enfrentarse a los 25 mejores panaderos del mundo para demostrar quién es el mejor.

¿Ven a donde va esto? El formato de torneos puede funcionar para Dragon Ball, o para Prince of Tennis, o cualquier historia deportiva, pero ¿Para panaderos? Especialmente se nota el problema porque a la mitad del arco de Monaco, el buscar el Pan perfecto de Japón parece ser olvidado por la meta de hacer el pan que pueda ganar la siguiente etapa del torneo, cosa que continua hasta que, a la mitad del arco de la competencia 25, resulta que el Ja-pan perfecto es lo único que puede salvar a la humanidad de una invasión de panes humanos que controlan mentes. Déjenme repetir eso: PANES HUMANOS QUE CONTROLAN MENTES. Que es posiblemente lo más ridículo que he leído en un comic en toda mi vida, y que por más que uno intente entenderlo, no tiene ningún sentido.

Encima de eso, el ‘gag’ principal de la historia eran las reacciones de la gente al comer los panes hechos por Azuma. Originalmente, eran reacciones rápidas, normalmente basadas en un chiste lingüístico en Japonés (Como que Kawachi se siente como una ‘dama francesa’ cuando come una bagette de Azuma), pero conforme la historia avanzó fue muy necesario el aumentar su efecto hasta llegar a un punto verdaderamente incomprensible como un panadero danés que se convirtió <b>permanentemente</b> en una presa tras comer un pan, un joven que se convirtió primero en cerdo y luego en alcancía (Que a la larga, se rompió), una mujer convertida en muñeca inflable, y por supuesto, la antes mencionada transformación en pan humano maligno bajo el control de un… pan humano maligno.

Todo esto es un perfecto ejemplo de cómo el intentar mantener ciertas categorías como absolutas e inamovibles simplemente no funciona, así como el hecho de que los mangas son ‘más de autor’ es una mentira. ¿Por qué Yakitate se clavó en los torneos? Porque los mangas de torneos vendían bien en las revistas Shonen. Y si bien logró tener un fuerte impacto en la cultura japonesa, al grado de que comenzaron a vender pan dulce embolsado con etiquetas del anime, actualmente ya no es precisamente uno de los títulos más importantes de la editorial, toda vez que el anime terminó (A la mitad del arco de la competencia televisiva, y saltándose TODO lo de los panes humanos). Es más, ya está entrando en la categoría de ‘anime viejito’ porque con la cantidad de títulos que salen anualmente, pues tienes que ser muy especial para realmente capturar a los fans por más de una temporada.

Eso sin contar los problemas internos de la serie, como la manera en que tanto Kawachii como Tsukino prácticamente se vuelven caricaturas de sus propias personalidades, la continuidad en ocasiones simplemente no tiene coherencia y en resumen, uno puede ver claramente como lo único que le importa a los editores no es una buena historia, sino algo que mantenga el status quo y siga las tendencias que están vendiendo en la actualidad.

Pero lo que más pena da es que una idea qué era original se puede arruinar con facilidad solamente por estar buscando las ventas constantes en lugar de dejar que evolucione de manera natural.

En resumen… hay días en que realmente me arrepiento de haber recomendado esta historia.

Mis Problemas con el Manga (Parte III, final)

January 8th, 2010

Y aquí llegamos al final de esta serie de artículos (Ven, les dije que me tardaría menos que cuando lo hice en Inglés) sobre cuáles son mis problemas con el manga a pesar de que sí, el género me gusta. Encima de ello, pues también es el tema es más recurrente cuando uno discute títulos individuales, por lo que dudo que en esta entrada lleguemos a tocar todo lo que se puede tocar del tema. Encima, también es lo más controversial entre los fans (Sí, más controversial que decir que shojo y shonen en realidad sólo deberían representar la revista en la que fue publicada la historia y no volverse por sí solas etiquetas de género).

Y es la cantidad de fobias e –ismos que uno puede encontrar en el manga.

A pesar de que es vendido como ‘más adecuado para el público femenino’ y ‘menos propagandista que el comic americano’, en una colección de, digamos, diez mangas elegidos al azar, bien podemos encontrar ejemplos de sexismo, racismo y homofobia (Sí, esta última, incluso en los yaoi y los yuri). Y si bien no se trata de jugar a la policía moral, ni tampoco (antes de que saquen el enemigo inexistente en mis comentarios) de “prohibir todo el entretenimiento no sea que vaya a ofender a alguien”, lo importante es darnos cuenta de lo que estamos leyendo, analizarlo y no decir que ‘no existe’ sólo porque lo disfrutamos. Se vale disfrutar algo que es problemático en su temática, siempre y cuando estemos conscientes de dichos problemas (Digo, yo adoro House M.D., pero el personaje es misántropo al extremo, con actitudes increíblemente sexistas, y en ocasiones hasta racista. Lo bueno es que con todo y que es el personaje principal y el curar gente tiende a darle ‘licencia’ para hacer todo eso, no quita que el resto de los personajes constantemente le critican dichas actitudes. El chiste es que nadie querría realmente ser como House, porque la misma serie lo presenta como una persona miserable), lo malo pasa cuando dichas fobias e ismos son pasados como ’sin importancia’ o peor tantito, como actitudes a emular dentro de la historia. Algo que, tristemente, pasa con frecuencia en el manga.

Comencemos con el sexismo. Para ser un género que todo el mundo recomienda ‘en lugar de las superheroinas que sólo existen para el fanservice’, el manga es increíblemente sexista. No solamente tenemos una cantidad impresionante de fanservice ecchi , y no, los bishonen sin camisa ocasionales o en el yaoi no justifican la gigantesca cantidad de pantyshots que podemos ver en el shonen Y hasta en algunos shojo ocasionales. En simple cantidad y si, hasta calidad, el fanservice para mujeres es menos ‘violento’ contra los hombres que viceversa. Es decir, por mucho que un hombre jure y perjure que ver a un chico bonito brillando o incluso, horror de horrores, dos hombres tomados d la mano o dándose un beso en la boca * cosa que pasa cada calenda griega, es igual de malo que todo el fan service para mujeres, no se compara con los panti-shots, los diseños con figuras de modelos Maxim en niñas de 8 años, los episodios completos en las fuentes termales, y etc, etc, etc… Y aún con todo ese fan service, no es el verdadero problema.

Como alguien menciono en mi post anterior, las mujeres en el manga son, en su mayoría, sumisas, menos capaces que los hombres, damiselas en desgracia, o faux-action girls que al final, siempre necesitan al hombre, además de buscar exclusivamente a un novio/marido/pareja, o son inexistentes. (En serio, díganme, ¿Hay una mujer capaz, sin traumas idiotas, que realmente pueda pelear al nivel de los hombres en Naruto?). Si bien existen sus excepciones (Gally, de Battle Angel Alita viene a la mente; Utena, lo mismo con todo y su pequeña obsesión por su príncipe; Lady Oscar, ni se diga, y ella es de los 70’s!), en general no tenemos personajes que son mujeres, sino accesorios que hacen que la historia se vea bonita. Lo peor del caso es que esto se ve más claro en las series nuevas, cuando las comparamos con las viejas, léase, de diez años para atrás, donde no era tan terrible o por lo menos, los autores lo escondían mejor. ** Es difícil encontrar a una mujer en el shonen cuyo papel sea algo más que la madre/hermana/mejor amiga/interés romántico del héroe, y que tenga una historia propia que no dependa del héroe para avanzar (No he visto One Piece, pero me parece, por lo que me han dicho, que Nami entra en esta categoría de personajes ‘personajes’ y no ‘decorativo’ a pesar de ser usada para un montón de imágenes fan-service. Opuesto total, digamos, a Sakura, de Naruto, que si no estuviera, honestamente no haría mucha diferencia). En el shojo moderno, estamos un poco peor porque hay una gran cantidad de historias dónde las mujeres siguen en su búsqueda de novio/marido y su historia depende en absoluto de dicho novio/marido y de si lo encuentran o no (Si, hay excepciones. Pero por más que le pienso ahorita, no se me ocurre ninguna posterior a, cosa rara, Sailor Moon y Guerreras Mágicas***

En el Yaoi, la cosa es peor. Si bien hay historias donde no es necesario que aparezcan mujeres (Más que nada los one shots y los pwp en los que la pareja rara vez deja la habitación), en aquellas donde aparecen es raro no verlas como caricaturas: o son las fag-hag más grandes de la historia, emocionándose cada vez que sus chicos se dan la mano, o son las peores harpías del universo y sólo existen para hacer la vida de la pareja poco menos que imposible. Existe el tercer papel, el de la chica que era novia de una parte de la pareja y desaparece en cuanto su ex descubre su particular gusto por los hombres, pero en general, muy rara vez son algo más que decoración del mundo. Eso sin tomar en cuenta además que en el yaoi, “femenino” es aparentemente sinónimo de “débil”, “Incapaz”, “torpe” y por supuesto, “asqueroso”.

Del Sexismo, pasamos al Racismo, que si bien no me voy a extender tanto, sólo diré una cosa: Existe. Y si bien mucho se puede decir del racismo Occidental hacia Oriente (TODA la propaganda de la Segunda Guerra Mundial que pinta a los japoneses como ‘diablos amarillos’), un mal no justifica otro. Nada justifica que un autor en pleno siglo XXI de repente saque un personaje obviamente basado en los minstrel shows o en el black face y mucho menos en la caricatura del pequeño Sambo. Todavía caricaturistas en los 50’s y los 60’s tenían la defensa de la ignorancia (Y no repitamos el gran debate de Memín Pinguin, por favor) pero actualmente es imposible no saber la clase de connotaciones ofensivas que tiene el dibujar a los negros como simios o caricaturas, en lugar de dibujarlos como seres humanos, siguiendo la misma línea de todos los demás personajes de la serie. No es como si en el manga uno se tome la preocupación de ser increíblemente realista con las características ni de los Japoneses ni de los blancos occidentales y a ambos los dibuja en el epítome de la belleza, ¿Por qué caer en la caricatura del Sambo para los negros? (Y, antes de que esto degenere, hay diferencias entre racismo individual y racismo sistematizado, y no, una minoría no puede ser racista desde el punto de vista del sistema porque carecen el poder social y mayoritario para serlo. Pero eso es para otro post, o mejor aún, un escritor que tenga más experiencia personal con el tema y por tanto pueda explicarlo mejor que yo). Y honestamente, si a los negros no los bajan de caricatura, a los latinos nos tratan peor tantito. Luego hablaremos de Bleach y su apropiación de la cultura española y del peor mexicano del planeta, mejor conocido como Chad, o de cómo en Yakitate! Japan el autor decidió ignorar el hecho de que en México tenemos la mayor variedad de pan dulce del mundo.

La homofobia, por otro lado, es un caso bastante curioso. Seguro alguien va a decir que si hay mangakas que hacen yaoi y yuri, pues el manga como género no puede tener problemas de homofobia, pero lamentablemente, es lo contrario. Si, tanto el yuri como el yaoi pueden verse como un particular paso adelante en la igualdad y en el trato de los temas LGBT en el medio del arte secuencial, pero al mismo tiempo los separa completamente del mainstream. Es decir, lo que están diciendo es “No queremos que ‘esos’ temas toquen las historias que si importan”. CLAMP aparte (Porque esas chicas tienden a meter romances homosexuales hasta entre sillones), es dificilísimo encontrar un personaje homosexual en una historia mainstream que no a) sea metida exclusivamente como fanservice para el género opuesto (léase, el yuri en el hentai, que es, por supuesto, un ejemplo de Girl on Girl is Hot -Si, TV Tropes, procedan con precaución) o b) una caricatura del estereotipo más común del mundo (¿Recuerdan a Leeron de Tengen Toppa Gurren Lagen?). Incluso en algunas historias yaoi vemos casos de “la única forma de iniciar un romance homosexual es mediante la violación” (Gracias Bronze y Gravitation), en las parejas homosexuales hay siempre una “mujer” (Gracias, estereotipo del uke), y claro “No somos gay, porque qué asco, aunque nos acostemos juntos” y algunos otros que ahorita se me olvidan.*****

Todo esto sin meterme con los dos géneros que honestamente, no entiendo cómo se han logrado meter al mainstream, y de los que hablaremos mucho más tarde, el shota y el lolicon, que por si solos son suficientes como para llenar no uno, sino dos posts.

Ahora, quiero aclarar que la razón por la cual esto – y todo lo mencionado en los post anteriores- me molesta del manga es porque invariablemente los fanáticos más extremos tienden a querer ignorar que estos problemas existen y endiosar todo lo que viene de Japón (De hecho, estoy segura de que si el shotacon se hubiera inventado en Estados Unidos, no tendría tantas defensoras. Del lolicon no estoy tan segura) sin importar absolutamente nada más que… que venga de Japón. Entonces, que todas estas cosas se obvien, o peor tantito, que cuando alguien se atreve a criticarlas, lo silencien, simplemente termina hartando. Por eso, pues era necesario que me desahogara.

Y con esto, terminan las tres partes de “Mis problemas con el manga”. Como siempre, espero sus comentarios porque han salido cosas muy interesantes de ella, y nos vemos muy pronto cuando empiezo ya en serio con las reseñas y cosas similares.

*Beso, que a menos que el anime/manga sea yaoi, va a ser casto, o usado como chiste. Ah, y encima, cosa que debe ponerse con negritas no a todas las mujeres les gusta el yaoi. Así que una escena shonen ai no es por si sola “fanservice para mujeres”.

**Tomemos, por ejemplo, a las campeonas del shojo CLAMP. En Card Captor Sakura, Sakura era una chica inocente, pero capaz, que se salvaba a si misma de todos los problemas con mínima intervención de Syaoran en realidad, y que era el punto central de toda la historia. En Tsubasa Chronicle Reservoir, es una chica inocente que no parece capaz de dar dos pasos sin ayuda de Syaoran y aún cuando sus recuerdos eran lo que movía la historia, ella bien podía no estar ahí para todo lo que hacía en lo que respecta al argumento: en realidad, la historia era de Syaoran y sus dos compañeros masculinos, y para prueba, basta con notar una cosa: Al final de la serie, es ella la única que se queda atrás.

***Honor a quien honor merece. Sailor Moon podía bien estar saturada de fan service para hombres, unas políticas de género bastante bizarras, y Usagi obsesionada con Mamoru, pero seguía siendo la historia de Usagi, quien al final sin Mamoru fue más que capaz de hacer su trabajo sola. Y con todo y los subplots románticos de la segunda parte, Guerreras Mágicas seguía siendo la historia de Hikaru, Umi y Fuu en un mundo mágico tratando de primero regresar a casa y salvar al mundo, y después de corregir los errores cometidos la primera vez.

**** Aclaro, esto es en el yaoi 100% Japonés, y no en todo. Fumi Yoshinaga, por ejemplo, hace personajes femeninos increíbles en todas sus historias, llenas de facetas. Y en general, las artistas que hacen yaoi fuera de Japón tratan de romper esos estereotipos y muchos otros que plagan el género.

***** No doy muchos ejemplos de yuri porque, honestamente, no he leído mucho. Pero el punto de usar lesbianas solo para vender hentai se mantiene.

Mis Problemas con el manga (Parte II)

January 1st, 2010

Ok. Este si es post original para Fannish Glitter, ya que por x o y causa, nunca lo termine de escribir en Inglés (O sea, en algún momento lo traduciré para The Way I Am, pero eso es otro punto)

En el post anterior mencioné mis problemas con el fandom del manga y las actitudes generales alrededor de todo lo que viene de Japón. Ahora le toca al género en sí, y lo que sí puedo decir es que aquí posiblemente me gane algunas flamas e insultos porque lo que voy a decir no les va a gustar a mucha gente. Por tanto, me obligo a mi misma a dar un pequeño disclaimer: Todo esto es en mi opinión, y en base a mi experiencia. No es la verdad absoluta, es muy posible que este equivocada en algunos puntos, y si, si de plano estoy mal, con todo gusto me disculparé. ¿Estamos? Espero que se pueda, pues ahora sí, continuamos.

En el post anterior terminé mencionando el mito de que el manga es mejor para las mujeres artistas, y el problema de la división de ‘para chicas’ y ‘para chicos’, que es justamente uno de mis grandes problemas con el género en general. La división entre Shojo y Shonen (Y Josei y Seinen, para el caso), puede tener sus razones lógicas comerciales. Así como la división entre películas de acción y de romance puede tener sentido para la clase de demografía que uno quiere atraer, y las buenas razones por las que no voy a encontrar un libro de Stephen King en la sección de arreglos del hogar. Las etiquetas sirven para que los lectores puedan encontrar lo que están buscando y lo que les gusta.

Pero normalmente esas etiquetas no se dedican a limitar de manera definitiva la demografía de su público meta. Es decir, “Horror” describe lo que ocurre en la historia, y no que clase de personas van a ver y disfrutar la historia. Aún si hay gente que se refiere a las comedias románticas, o rom-com como les dicen algunos en inglés, como chick flick o “película de chicas”, asegurando que sólo mujeres pueden verlas y disfrutarlas, pero incluso con todas sus broncas sexistas (Gracias, Warner, por asegurar que una película de acción con mujer protagónica no vende) intentan no cerrarse a la posibilidad de que sí, una mujer puede ver y disfrutar Die Hard 4.0

Shojo y Shonen, por el contrario, sí limitan al público a un género definido –y a una edad muy particular, señores y señoras fanáticos de Caballeros del Zodiaco y mayores de los 30, la serie era para menores de 18. Las mujeres leen Shojo y Josei, los hombres leen Shonen y Seinen; la división es tan definida que además vemos estilos de dibujo y paneleo muy especializado en unas y en otras. En un principio, muchos hablaban de que el shojo eran los mangas románticos donde la chica sólo buscaba al verdadero amor, y los shonen las historias de acción donde Seiya corre tratando de salvar a Saori.* Pero con la aparición en nuestro país de series como Oh Mi Diosa! o Video Girl Ai, pues bien podía decirse que el shonen también tenía romance y por su lado, CLAMP y sus fuertes historias levemente sangrientas demostraban que había más en el shojo que sólo Candy Candy.

Y a pesar de todo, seguíamos con la maravillosa división que encima, no es del todo correcta. En Japón, el lugar de origen de estas divisiones, la verdadera razón por la cual algo puede ser Shonen, Shojo, Josei o Seinen es dependiendo de la revista donde se publica. Oh Mi Diosa! se publica en Afternoon, es Seinen. Si se publicara en Ribbon, sería Shojo. Misma historia, mismo dibujante, lo único que cambia es el título de la revista donde se pública. Y honestamente, ¿Por qué la división tenía que ser por el sexo del lector y no por el contenido de la historia? ¿No es mejor decir “Oh Mi Diosa! es una comedia romántica de fantasía y realismo mágico” a decir “Oh Mi Diosa! es un Seinen de fantasía”? O por lo menos ¿No es más descriptivo? Eso sin tomar en cuenta de que lo que se puede presentar en Japón para lectores de edades determinadas puede no ser adecuada para las clasificaciones de la misma edad en otros países (Lo que luego nos lleva a la censura, las protestas y la insistencia de que nadie entiende el verdadero arte del anime, especialmente el arte inherente en los pantyshots que son los que usualmente terminan siendo censurados)

Se pone peor cuando, una vez más, los fanáticos insisten en que las dichosas divisiones deben ser absolutas y escuchadas y por tanto, si eres mujer, más te vale ser fan de CLAMP, de Sailor Moon, y de cualquier cosa dulce, romántica y adorable que se esté publicando, mientras que si eres hombre, comienza a leer shonen porque eso es lo único de lo que puedes ser fanático. Y encima, cuando los autores y los editores deciden que van a ponerse estrictos al seguir las antes mencionadas divisiones, se crean una serie de estereotipos que vamos a discutir en el siguiente post porque honestamente, si empezamos con los ‘ismos’ y las fobias, no vamos a terminar nunca.

Pasando al problema número dos, el manga se ha vuelto increíblemente derivativo (O tal vez siempre lo fue y simplemente no nos dábamos cuenta sólo porque no teníamos acceso a tanto manga como ahora). ¿A qué me refiero? Bueno, a que a pesar de que sí, las series parecen ser muy diversas, cada una de ellas diferente y con algo particular y especial que las hace diferente a cualquier cosa que hemos visto antes… ¿Cuántas princesas mágicas hay? ¿Cuántos jóvenes que descubren ser buenos en X y por tanto se esfuerzan a ser los mejores en el mundo? ¿Cuántos jóvenes elegidos que deben salvar al mundo de X, Y y Z con sus amigos, en una serie de batallas donde invariablemente el siguiente enemigo es más fuerte que el anterior? ¿Cuántos chicos comunes y corrientes que accidentalmente terminan con un harem de chicas a su alrededor? Sí, aún hay joyas increíblemente originales, pero la cantidad de ‘pan con lo mismo’ es gigantesca (Y sí, los comics americanos mainstream cojean exactamente del mismo pie. Hay demasiados superhéroes, vigilantes y gente vestida en mallas para salvar al mundo. O sea, no estamos haciendo una comparación, ¿Ok?) **

Cuando hasta los defensores del género se quejan de ‘Otra serie más de harem’, es cuando ya hay demasiadas series de harem. O del género que sea. Y el estereotipo es tan grande que basta con qué una historia no manga toque uno de esos temas, para que termine siendo catalogada como manga o “estilo manga”, como le ocurrió a W.I.T.C.H. que no podía ser más Disney a menos que a la versión animada le pusieran canciones de Alan Menken y aún así es frecuente que la llamen Manga (A pesar de que curiosamente, aún si fue un gran éxito mundial, en Japón en lugar de traducir el comic original, tuvo que ser reescrito y redibujado para que fuera verdadero “manga”. ¿Y eso no es absolutamente absuro?) Mientras que historias en que el mismo autor asegura que tiene influencias manga, simplemente por no entrar en la categoría de temas “usuales” del género, son considerados como “no” manga, como es el caso de cualquier cosa hecha por Adam Warren después de Dirty Pair.

Eso hace que en ocasiones encontrar algo verdaderamente nuevo u original es bastante difícil porque además, lo que no entra en lo ya probado ‘no es comercial’, ‘no vende’ y por tanto, resulta siendo cancelado (O, lo que es mucho peor, modificado para entrar con calzador en lo que sí es comercial, lo que hace que una historia buena se vuelva un horror incomprensible, y luego platicaremos de esos casos)

Y todo eso nos lleva al tercer problema, que voy a dejar para el siguiente post, y que ya mencione unos párrafos arriba y es todo el contenido problemático que uno puede encontrar en muchísimos mangas populares –y tristemente que se reflejan en la actitud de sus lectores.

AH! Y antes de que se me olvide… ¡Feliz Año 2010 para todos! (Si, si. Esto debió estar listo antes. Mil perdones)

*Lamento mucho seguir con los ejemplos de Caballeros del Zodiaco, pero honestamente es que es la serie más “Shonen” que puedo pensar. Sí, incluso más que Dragon Ball básicamente porque en Dragon Ball hubo oportunidad de explorar los sentimientos y la vida diaria de los personajes, mientras que en Caballeros todo era pelea, pelea, pelea, pelea, con ocasionales vistazos a la personalidad de los personajes en base a lo que ocurre durante la pelea.

**En su defensa, gran parte de los fanáticos de manga tratan de pelear en contra de esta imagen y se molestan cuando alguien decide que el manga son sólo “Colegialas de piernas largas con faldas cortas y ojos del triple de su frente” pero eso no cambia el hecho de que por cada Monster o Uzumaki tenemos cuarenta y cinco
copias de Naruto (Que a su vez le toma mucho prestado a Dragon Quest, Dragon Ball y similares) o de Sailor Moon. Lo cual, para un género que se nos vendía como ‘original’, ‘nuevo’ e ‘innovador’ es bastante triste.

Mis Problemas con el Manga (Primera Parte)

December 29th, 2009

Bueno, así que estrenando nuevo blog (Si, si, he hecho esto varias veces, pero esta vez ya encontré algo que me gusta, léase un blog que está en mi propio domino y yo controlo completamente), y esta vez en español bien, y en serio, porque por alguna razón extraña tiendo a no hacer mis intentos en español, no me pregunten por qué.

En fin, como dije, ahora si vamos a intentar por lo menos tener una cierta constancia –y tienen todo el derecho de mandarme mensajes si no lo hago y no hay un anuncio del tipo ‘me fui a Albuquerque sin mi computadora’. Para comenzar, decidí traducir y modernizar un poco un post que hice en el 2008 en mi blog en inglés, básicamente porque… pues aún cuenta mucho y es una muy buena explicación de por qué voy a tocar algunos de los temas que voy a tocar conforme esto avance.

Así que, mis problemas con él manga. Obviamente, me gusta el manga. No sólo dibujo muy influenciada por el estilo manga, sino que además, trabajo mayoritariamente en revistas que se dedican a información de manga. Por tanto, me gusta. Tengo una colección bastante grande de manga en la casa, además de los que he leído prestados y por otros medios, admiro a muchos artistas japoneses, y de paso, a aquellos que han sido influenciados por el estilo japonés* Pero eso no significa que no tengo algunos problemas con el género, y con las generalizaciones que se hacen sobre la gente a la que le gusta el manga, y sobre la gente a la que no le gusta el manga.

Normalmente, cuando inicio un nuevo blog, tiendo a decir que no voy a hablar de manga. Porque el manga es digamos, el tema principal de todas las revistas en las que trabajo. Normalmente me toca leer y reseñar hasta cuatro mangas cada quince días para Conexión Manga y Anime y Manga, y eso es mucho manga para una sola persona, especialmente si contamos que también hago reseñas que al final nunca son publicadas. Por eso, normalmente, pensaba que seguir con más reseñas de manga para mi blog, solo me aumentaría la presión.

El dicho de ‘nada con exceso, todo con medida’ es muy cierto en este caso. Y cuando le agregamos que mucho del manga que he leído no es precisamente la octava maravilla del planeta, pues la cosa empeora mucho.

Ahora, la razón por la cual decidí olvidarme de eso y si, hablar de manga en mis espacios virtuales fue por dos razones. La primera es que para las reseñas de Conexión Manga, y la mayoría de las de Anime y Manga, la opinión personal no es importante. Hay que ser lo más imparcial posible, y eso tiende a ser frustrante después de un rato ** La otra razón es que debido a la naturaleza de la revista, es imposible ‘regresar’ a tocar un tema del que ya hablamos con cierta constancia. Si, Caballeros del Zodiaco, Death Note y Naruto pueden repetirse ad infinitum, pero si queremos retomar, digamos, Claymore, porque la historia en el volumen 8 es muy diferente a la historia a cómo iba en el volumen 6 que fue cuando se hizo la reseña, tengo poca suerte a menos que haya un anime nuevo (Gracias, Fullmetal Alchemist Brotherhood por existir).

Pero bueno, regresando a mis problemas con el manga, el primero es exactamente la necesidad de ser imparcial cuando uno habla de manga. Para muchos fans, si te gusta un manga (O hasta veinte) eso quiere decir que te gustan todos los manga. Cada género, cada autor, y no se vale encontrar errores en éxitos comerciales como Naruto, o Death Note (A menos claro que te encuentres en un caso de que el anti-fandom es tan fuerte como el fandom, léase, Naruto) y si no piensas que el gran éxito de la temporada es la mejor invención de la literatura desde que Shakespeare escribió Hamlet, eres un troll o un idiota que no sabe de arte.

No sé como sea en el resto del mundo, aunque en mi post en inglés se me aseguro que hay fans similares en Estados Unidos, pero en México, no puedes decir que te gusta Caballeros del Zodiaco pero encuentras su trato de la mitología griega y los personajes femeninos deplorable. Una anécdota que simplemente no se hace vieja es que Aurea D’Nabe, conocida colaboradora de CM, fue amenazada por varios fans de la serie por su serie de artículos “Las incoherencias de Caballeros del Zodiaco”, y por decir que no le gusta Evangelion. Y no se quedaron en amenazas. Un grupo de fanáticos la siguió al baño durante la última Conque y la única razón por la que no la golpearon fue por qué el Karma, la Fuerza o quien ustedes prefieran es grande. O sea, la iban a golpear –y le mandaron varias amenazas altamente inmaduras por email- sólo porque descubrió que a veces Caballeros tiene unos agujeros de argumento del tamaño de cráteres lunares, y porque no le gusta UNA serie de anime ¿Tiene eso alguna lógica? Tampoco puedes decir que te gusta Tokyo Babylon, pero que la manera en que CLAMP trata las relaciones inter-generacionales es medianamente enferma en el peor de los casos y problemática si uno quiere ser amable, y si sigo haciendo la lista, no terminamos nunca. Hay un seguimiento casi de culto por algunos animes, y es exactamente por eso que hay ciertos animes y mangas simplemente no me llaman y sólo entran a mi lista de lectura ’si el jefe las pide’.

Esto, por supuesto, va de la mano con la idea que algunos fanáticos tienen de que por alguna razón, el manga es inherentemente superior a los comics. No tengo idea de donde salió esa absurdez, o por qué se hizo tan popular. Claro, también existe la idea opuesta, que los comics son superiores al manga sólo por ser comics, y llega a un punto en el que los fanáticos del manga no le hablan a los fanáticos de los comics y vice-versa, y en el caso de Conexión Manga, para dar un ejemplo, que se nos ha reclamado por recomendar, reseñar o hasta mencionar series que no son estrictamente japonesas. Para colmo, se crea cierto nivel de discriminación, en que ambos piensan que por alguna razón el otro no tiene la capacidad para entender la antes mencionada superioridad de su hobby***. Y en el intermedio quedan un montón de joyas de ambos géneros que nadie lee por esa absurda división ****

Finalmente, o por lo menos, para terminar esta parte, es la idea general de que “Las chicas aman el manga” y “Las mujeres sólo dibujan manga”. Sí, yo soy mujer, y me gusta el manga. Pero mi mejor amiga es mujer, y no le gustan la mayoría de los manga que yo leo. Como a otro millardo de mujeres iguales a ella. No sé si a Nicola Scott le guste el manga, pero juró que su estilo no es manga sin importar que definición uses de la palabra (A menos claro, que sea la definición original que dice que ‘manga’ es ‘comic’ y punto). Por el otro lado, estoy segura que Adam Warren no es una mujer, y pueden decir lo que quieran de él, pero su estilo es claramente influenciado por el manga. Y el problema de este estereotipo en particular es que aleja a las mujeres del medio. TANTO como profesionales, o como lectoras. Si, ofrecer un manga excelente no es una manera de alejar lectoras, pero si esa lectora en particular es una mujer que está diciendo que quiere más personajes femeninos fuertes en X-men o Avengers… no va a funcionar. Es justo como decir “No, no puedes jugar con G.I.Joe, pero si quieres jugar, mira, aquí está la Barbie Veterinaria.”

Hay mucho más que decir sobre el mito de que el manga es, por su propia existencia, más ‘amistoso para las mujeres’. Si, tiene más géneros que la industria mainstream estadounidense, y sí, aparentemente es más fácil para una mujer publicar en Japón y hacerse popular, pero eso no significa que no tiene problemas, que empiezan con la división de ‘para chicas’ y ‘para chicos’.

Pero ya me alargue mucho, así que eso será para otro post.

*No voy a meterme ahorita en el debate de que si el manga puede solo hacerse en Japón o no. Eso es para otro post, otro día.
**Lo que no quiere decir que no se refleje mi opinión de cuando en cuando. Pero normalmente es porque hay un punto en el que no importa cuánto intentes decir algo bueno de un título, es imposible a menos que llegues a ‘el papel en el que lo imprimieron es de buena calidad’.
*** Googlen la ‘tabla de jerarquía de los fans’ y sorpréndanse de esos sentimientos de superioridad. Todos somos fans, y que te guste el manga no te hace superior o inferior a alguien a quien le gusta Buffy, o Star Trek, o cualquier serie liveaction de moda.
****Y eso es sin meternos en el asunto del estilo, y los miles de ‘How to Draw Manga’ que han sido publicados. Porque sí, sí sólo estas copiando el manga, lo estás haciendo mal y te va a tomar años desaprender los vicios que estas agarrando ahorita. Y eso lo digo por experiencia. Aún estoy en el proceso de quitarme muchos vicios justamente por los errores cometidos a los 16 años.