He estado pensando bastante en esta entrada, y justo ahora que he re-organizado mi colección de mangas me encontré con el primer volumen de Yakitate!! Japan lo que me hizo decidirme a escribir esto de una buena vez. Advierto, va a haber spoilers de la historia. Tratare de no ser muy específica, pero para todos aquellos que no quieren saber absolutamente nada más que lo básico de la historia es mejor que estén sobre aviso. Dicho esto, comenzamos.
Yakitate!! Japan es un manga de Takashi Hashiguchi, que comenzó a ser publicado por Shogakukan en Shonen Sunday. Hasta donde Wikipedia me dice, el manga terminó en 2007, pero Anime News Network asegura que continua siendo publicado, así que voy a errar del lado de ANN y decir que si, aún sigue siendo publicado en Japón. La historia original es bastante sencilla: Azuma Kazuma, un chico de 16 años, tiene el sueño de ser el mejor panadero de Japón, y de inventar un pan que sea considerado como el pan nacional de Japón. Para esto, desde niño ha hecho varios experimentos, y ha llamado a cada uno de ellos un Ja-pan (Y sí, se supone que es un chiste), numerándolos para no confundirse. Todo esto lo hace debido a que cuando era más joven, odiaba el pan y prefería el arroz, al igual que su abuelo, pero un amable panadero le hizo ver el delicioso sabor del pan y desde entonces Kazuma se dedicó de lleno a su nueva profesión.
Sí, es otra de esas historias de “Chico quiere ser el mejor en X, demostrando que en todo el mundo Japón es el mejor haciendo X”. También podríamos llamarla Supercampeones del Bolillo, y para el caso, describiríamos perfectamente lo que ocurre en los primeros 100 capítulos de la serie. Ahora, no me malentiendan, los primeros volúmenes de Yakitate!! Japan me gustaron muchísimo, y creo que se la recomendé a todos mis conocidos. Tenían buen sentido del humor (Aunque algunos de los chistes eran prácticamente imposibles de traducir correctamente), personajes agradables, excelentes recetas de pan que se mostraban paso a paso para que cualquiera pudiera hacerlas… En resumen, todo lo que ustedes quieren en un manga culinario de comedia.
Entonces ¿Qué me hizo cambiar de opinión? Bueno, que éste manga demostró que no se puede llevar demasiado lejos una premisa como ‘querer ser el mejor panadero del mundo’, porque si lo haces, tarde o temprano vas a caer en el ridículo.
Empecemos por los personajes: El primer volumen de la serie nos presenta a Azuma y a los que serán sus compañeros de aventuras: Kawachii, un panadero de Oosaka algo cobarde y no tan talentoso como Kazuma, pero aún así bastante bueno por si sólo; Tsukino Azugawa, la nieta ilegitima del dueño de Pan-tasia, la tienda donde trabajan Kawachii y Azuma, también panadera de gran talento; y Ken Matsushiro, el manager oficial de la tienda del Sur de Tokio de Pan-tasia, y una especie de mentor para todo el grupo. Más adelante se les une Kanmuri, un genio intelectual que a la vez también es panadero. Un reparto pequeño, pero bastante completo, que permite además que todos tengan un talento que añadir a la panadería. En general, divertido y una lectura para pasar el rato.
Pero esto no sería un rant, si las cosas no hubieran empeorado rápidamente. EL examen que Azuma debe pasar para entrar a trabajar a Pantasia, es una competencia tipo torneo, en la que sólo los mejores panaderos podrán pasar. Azuma va a trabajar con Tsukino y Kawachi, donde conocen a Ken, cuando su producción es detenida tras una competencia con la panadería rival, para mandar a Kawachi y a Azuma a un torneo entre los nuevos empleados de Pantasia, donde conocen a Kanmuri, un panadero graduado de Harvard. Una vez que ese torneo termina, Azuma, Kawachi, y un rival llamado Suwabara son invitados a un Torneo Internacional de Panaderos en Monaco (Donde, curiosamente, México no está invitado. Aparentemente nuestro pan dulce no es conocido en Japón). Y una vez que ese torneo termina… la panadería rival a Pantasia reta a Kazuma a un Torneo televisado donde Pantasia (ahora con Kanmuri como miembro del equipo) debe enfrentarse a los 25 mejores panaderos del mundo para demostrar quién es el mejor.
¿Ven a donde va esto? El formato de torneos puede funcionar para Dragon Ball, o para Prince of Tennis, o cualquier historia deportiva, pero ¿Para panaderos? Especialmente se nota el problema porque a la mitad del arco de Monaco, el buscar el Pan perfecto de Japón parece ser olvidado por la meta de hacer el pan que pueda ganar la siguiente etapa del torneo, cosa que continua hasta que, a la mitad del arco de la competencia 25, resulta que el Ja-pan perfecto es lo único que puede salvar a la humanidad de una invasión de panes humanos que controlan mentes. Déjenme repetir eso: PANES HUMANOS QUE CONTROLAN MENTES. Que es posiblemente lo más ridículo que he leído en un comic en toda mi vida, y que por más que uno intente entenderlo, no tiene ningún sentido.
Encima de eso, el ‘gag’ principal de la historia eran las reacciones de la gente al comer los panes hechos por Azuma. Originalmente, eran reacciones rápidas, normalmente basadas en un chiste lingüístico en Japonés (Como que Kawachi se siente como una ‘dama francesa’ cuando come una bagette de Azuma), pero conforme la historia avanzó fue muy necesario el aumentar su efecto hasta llegar a un punto verdaderamente incomprensible como un panadero danés que se convirtió <b>permanentemente</b> en una presa tras comer un pan, un joven que se convirtió primero en cerdo y luego en alcancía (Que a la larga, se rompió), una mujer convertida en muñeca inflable, y por supuesto, la antes mencionada transformación en pan humano maligno bajo el control de un… pan humano maligno.
Todo esto es un perfecto ejemplo de cómo el intentar mantener ciertas categorías como absolutas e inamovibles simplemente no funciona, así como el hecho de que los mangas son ‘más de autor’ es una mentira. ¿Por qué Yakitate se clavó en los torneos? Porque los mangas de torneos vendían bien en las revistas Shonen. Y si bien logró tener un fuerte impacto en la cultura japonesa, al grado de que comenzaron a vender pan dulce embolsado con etiquetas del anime, actualmente ya no es precisamente uno de los títulos más importantes de la editorial, toda vez que el anime terminó (A la mitad del arco de la competencia televisiva, y saltándose TODO lo de los panes humanos). Es más, ya está entrando en la categoría de ‘anime viejito’ porque con la cantidad de títulos que salen anualmente, pues tienes que ser muy especial para realmente capturar a los fans por más de una temporada.
Eso sin contar los problemas internos de la serie, como la manera en que tanto Kawachii como Tsukino prácticamente se vuelven caricaturas de sus propias personalidades, la continuidad en ocasiones simplemente no tiene coherencia y en resumen, uno puede ver claramente como lo único que le importa a los editores no es una buena historia, sino algo que mantenga el status quo y siga las tendencias que están vendiendo en la actualidad.
Pero lo que más pena da es que una idea qué era original se puede arruinar con facilidad solamente por estar buscando las ventas constantes en lugar de dejar que evolucione de manera natural.
En resumen… hay días en que realmente me arrepiento de haber recomendado esta historia.
Como alguien menciono en mi post anterior, las mujeres en el manga son, en su mayoría, sumisas, menos capaces que los hombres, damiselas en desgracia, o faux-action girls que al final, siempre necesitan al hombre, además de buscar exclusivamente a un novio/marido/pareja, o son inexistentes. (En serio, díganme, ¿Hay una mujer capaz, sin traumas idiotas, que realmente pueda pelear al nivel de los hombres en Naruto?). Si bien existen sus excepciones (Gally, de Battle Angel Alita viene a la mente; Utena, lo mismo con todo y su pequeña obsesión por su príncipe; Lady Oscar, ni se diga, y ella es de los 70’s!), en general no tenemos personajes que son mujeres, sino accesorios que hacen que la historia se vea bonita. Lo peor del caso es que esto se ve más claro en las series nuevas, cuando las comparamos con las viejas, léase, de diez años para atrás, donde no era tan terrible o por lo menos, los autores lo escondían mejor. ** Es difícil encontrar a una mujer en el shonen cuyo papel sea algo más que la madre/hermana/mejor amiga/interés romántico del héroe, y que tenga una historia propia que no dependa del héroe para avanzar (No he visto One Piece, pero me parece, por lo que me han dicho, que Nami entra en esta categoría de personajes ‘personajes’ y no ‘decorativo’ a pesar de ser usada para un montón de imágenes fan-service. Opuesto total, digamos, a Sakura, de Naruto, que si no estuviera, honestamente no haría mucha diferencia). En el shojo moderno, estamos un poco peor porque hay una gran cantidad de historias dónde las mujeres siguen en su búsqueda de novio/marido y su historia depende en absoluto de dicho novio/marido y de si lo encuentran o no (Si, hay excepciones. Pero por más que le pienso ahorita, no se me ocurre ninguna posterior a, cosa rara, Sailor Moon y Guerreras Mágicas***
Pasando al problema número dos, el manga se ha vuelto increíblemente derivativo (O tal vez siempre lo fue y simplemente no nos dábamos cuenta sólo porque no teníamos acceso a tanto manga como ahora). ¿A qué me refiero? Bueno, a que a pesar de que sí, las series parecen ser muy diversas, cada una de ellas diferente y con algo particular y especial que las hace diferente a cualquier cosa que hemos visto antes… ¿Cuántas princesas mágicas hay? ¿Cuántos jóvenes que descubren ser buenos en X y por tanto se esfuerzan a ser los mejores en el mundo? ¿Cuántos jóvenes elegidos que deben salvar al mundo de X, Y y Z con sus amigos, en una serie de batallas donde invariablemente el siguiente enemigo es más fuerte que el anterior? ¿Cuántos chicos comunes y corrientes que accidentalmente terminan con un harem de chicas a su alrededor? Sí, aún hay joyas increíblemente originales, pero la cantidad de ‘pan con lo mismo’ es gigantesca (Y sí, los comics americanos mainstream cojean exactamente del mismo pie. Hay demasiados superhéroes, vigilantes y gente vestida en mallas para salvar al mundo. O sea, no estamos haciendo una comparación, ¿Ok?) **
ue en mi post en inglés se me aseguro que hay fans similares en Estados Unidos, pero en México, no puedes decir que te gusta Caballeros del Zodiaco pero encuentras su trato de la mitología griega y los personajes femeninos deplorable. Una anécdota que simplemente no se hace vieja es que Aurea D’Nabe, conocida colaboradora de CM, fue amenazada por varios fans de la serie por su serie de artículos “Las incoherencias de Caballeros del Zodiaco”, y por decir que no le gusta Evangelion. Y no se quedaron en amenazas. Un grupo de fanáticos la siguió al baño durante la última Conque y la única razón por la que no la golpearon fue por qué el Karma, la Fuerza o quien ustedes prefieran es grande. O sea, la iban a golpear –y le mandaron varias amenazas altamente inmaduras por email- sólo porque descubrió que a veces Caballeros tiene unos agujeros de argumento del tamaño de cráteres lunares, y porque no le gusta UNA serie de anime ¿Tiene eso alguna lógica? Tampoco puedes decir que te gusta Tokyo Babylon, pero que la manera en que CLAMP trata las relaciones inter-generacionales es medianamente enferma en el peor de los casos y problemática si uno quiere ser amable, y si sigo haciendo la lista, no terminamos nunca. Hay un seguimiento casi de culto por algunos animes, y es exactamente por eso que hay ciertos animes y mangas simplemente no me llaman y sólo entran a mi lista de lectura ’si el jefe las pide’.