Archive for March, 2010

Censura, Autocensura, y Responsabilidad.

Friday, March 19th, 2010

Me tarde un poco en regresar porque justamente ahora han comenzado de nuevo las entregas de mi trabajo “de día” (Y algún día platicaré de eso más a fondo) y eso hizo que el 90% de mi tiempo dedicado a escribir de manga se tuviera que emplear justamente para otras cosas. Pero en ese teje y maneje me fui encontrando con la noticia de que una vez más los fanáticos del anime están levantando sus voces de indignación en contra del último anuncio de censura de parte de la compañía Funmation, que decidió que su última licencia “Dance in the Vampire Bund” tendría algunas escenas cortadas y ciertos elementos pixeleados ya que no eran apropiados para mostrarse para el público Estadounidense.

Cue wank inmediato.

El título de principio no me pareció familiar, y dado que hasta ese momento Funmation había sido laureado por todos los fanáticos como la compañía que sí respetaba el trabajo de los autores originales, a diferencia de los siempre vilificados ejecutivos de 4kids que se encargaron de tasajear One Piece, no puedo negar que me pareció intrigante. Después de todo, Funmation licenció y vende sin ningún problema Strike Witches, que el año pasado hizo noticias cuando se descubrió que uno de los productos que se vendían alrededor de la serie era una almohada para cuellos con la forma de la entrepierna de las protagonistas, completa con sus pantaletas.

Pero entonces encontré el Opening de Dance in the Vampire Bund, y leí los primeros capítulos del manga, y mi pregunta no fue “¿Cómo Funmation quiere censurar esto?” sino “¿A quién se le ocurre que esto puede ser vendido libremente en Estados Unidos sin editar?”

Porque resulta que la protagonista de este anime es nada menos que una vampiro inmortal que tiene más de 900 años, pero parece sólo tener 9. Y, siguiendo el cliché más viejo del mundo con estos personajes, en lugar de actuar como una niña de 9 años, tiende a intentar seducir a su guardaespaldas, pasearse desnuda o en calzones por su castillo, y en general pararse en las poses más seductivas y fanservice-escas que uno pueda imaginarse. Nada más en el opening, vemos a la antes mencionada vampira bailando completamente desnuda excepto por un par de listones estratégicamente colocados (Y que en por lo menos un rápido segundo, no están ahí para cubrir lo que deben de cubrir mostrando todo)*, antes de caer en brazos de su guardaespaldas, que se ve un poco más mayor de lo que se consideraría legal si esto fuera un live-action.

Dance in the Vampire Bund es un manga lolicon, con todo lo que eso implica. Y es ahí donde entra la gran discusión. Es OBVIO para cualquiera que la razón por la cual Funmation decidió censurar la versión para transmitir en línea (Y el DVD originalmente, pero desde entonces ya han aclarado que no, que el DVD será vendido sin censura) es porque en Estados Unidos están en medio de la discusión de si las representaciones gráficas de niños en posiciones seductivas o sexuales son lo mismo que la pornografía infantil ** y ya ha habido juicios por posesión de lolicon y material similar. Los fans aseguran que es imposible que alguien sea realmente condenado por los dibujos, ya que los dibujos no son personas reales, y la primera enmienda defiende los derechos del autor de expresarse, y por tanto, Funmation no tiene nada de que preocuparse, y en el proceso, se dedican a confundir completamente lo que dice realmente la primera enmienda, y de paso, como funciona la libertad de expresión.

En primer lugar, el autor del manga Nozomu Tamaki, no es un ciudadano norteamericano, por lo que estoy casi segura de que la Constitución de los E.E.U.U. no se aplica para él. En segundo lugar, y más importante, la primera enmienda específicamente habla de que el gobierno no puede censurar la libertad de expresión, pero en ningún momento dice que alguien no pueda autocensurarse. Si Funmation decide por su propia voluntad el censurar un anime, nadie está violando la primera enmienda porque el gobierno no se está metiendo. Más importante aún, Funmation NO está decidiendo lo que un adulto responsable puede o no ver, está decidiendo lo que ellos, como empresa responsable, pueden o no transmitir. La decisión de ver el material censurado o buscar el material completo recae completamente en el público, no en la compañía (Y no me salgan con que no hay opciones para ver la serie sin censura, ya que si realmente quieren ver lolicon, estoy segura de que pueden encontrar como).

Vamos a ponerlo de otra manera. ¿Qué pasa si el mismo autor del manga decide censurar su trabajo? No mostrar a la chica desnuda, o poner grandes barras negras para cubrir las partes pertinentes son opciones, o simplemente no incluir las escenas problemáticas (Que en este caso incluyen a la chica, completamente desnuda, mientras su guardaespaldas le pone bronceador encima, incluyendo en el torso). Porque la libertad de expresión no sólo significa que uno puede decir lo que se le antoje, también significa que uno puede elegir no decir lo que se le antoje. Y en ocasiones, el tener un poco de medida puede ayudar hasta a hacer un mejor trabajo.

Uno de mis ejemplos favoritos es Battle Royale, porque en las tres versiones existentes vemos tres niveles de ‘auto-censura’ bastante notorios. En la novela, que es el producto original, las muertes son descritas con cierto tacto en su mayoría. Es tan gráfica como la mayoría de las novelas policiacas americanas y lo único que hace que sea verdaderamente terrorífica es la situación en la que se encuentran. De hecho, es una novela muy efectiva justamente por la falta de gore, ya que los protagonistas son adolescentes de preparatoria que con contadas excepciones, se horrorizan ante la idea de matar a sus compañeros. La película, por su cuenta, también maneja la sangre con cierto cuidado y a pesar de que las protagonistas están vestidas en uniformes escolares intenta no caer en situaciones fetichistas. De hecho, sólo hay dos desnudos masculinos, que vemos de muy lejos. La historia es igualmente efectiva, y en el caso de por lo menos una muerte, hasta mejor lograda que la novela. El manga, sin embargo, es sólo para estómagos de hierro porque el artista parece regodearse en la violencia de manera hasta fetichista. Y no sólo vuelan intestinos, sesos, y cuanta parte del cuerpo puedan imaginarse, sino que además todas y cada una de las mujeres terminan siendo objeto de un pantyshot y Mitsuko tiene la particularidad de hasta tener escenas de sexo gráfico… y nada de eso añade algo a la historia. Al contrario, por lo menos dos de las muertes más emocionales se vuelven cómicas porque es muy difícil tomar en serio a alguien que acaba de meterse los intestinos de regreso en el cuerpo y luego decidió cerrar el agujero con cinta de aislar, y mucho menos a una mujer completamente desnuda gritando a voz en cuello que “Papi me prometió que no volvería a doler”. Y ahí es donde por lo menos yo hubiera deseado que el mangaka se censurara un poco porque son justamente esas escenas las que hacen que me sea imposible recomendar el manga a muchos conocidos, a pesar de que la historia sigue siendo buena. Un perfecto ejemplo de cómo mucho fanservice también puede arruinar el trabajo.

Al final, y como dije al principio, es una discusión de nunca acabar. Sí, la libre expresión debe ser defendida siempre, pero nadie defiende los diálogos de odio (discursos netamente racistas, neo-nazis, y similares), y nadie defiende el snuff o la pornografía infantil (con niños de verdad) como arte. Pero con la libertad de expresión también viene la responsabilidad de lo que uno dice, y es ahí donde uno debe decidir si realmente quiere aceptar las consecuencias de lo que dice, escribe, o dibuja.

Fuera de tema, a los que les interese, he reiniciado mis webcomics. Zodiac Blues ahora está en http://zodiacblues.glitterink.net, y empezó justamente hoy, mientras que el Edificio sigue en http://thebuilding.glitterink.net y si no reinicia hoy antes de media noche, el Lunes 22 de Marzo seguro regresa a su viejo calendario de actualizaciones.

*Y no, no voy a hacer ningún link ni al opening, ni a las imágenes de la misma serie. Si realmente quieren verlas, google es su amigo. Pero justamente hablando del libre albedrio, es mi decisión no enlazar a imágenes de niñas ficticias de nueve años bailando desnudas.

**Cosa en la que no nos vamos a meter a discutir ahorita. Es una discusión bastante bizantina, en la que absolutamente nadie quiere siquiera considerar los puntos del lado opositor y por tanto si empezamos a discutir de eso, no vamos a acabar nunca. Con todo gusto después les doy mi propia opinión, pero por lo pronto eso sólo serviría para confundir el tema de hoy.