Y aquí llegamos al final de esta serie de artículos (Ven, les dije que me tardaría menos que cuando lo hice en Inglés) sobre cuáles son mis problemas con el manga a pesar de que sí, el género me gusta. Encima de ello, pues también es el tema es más recurrente cuando uno discute títulos individuales, por lo que dudo que en esta entrada lleguemos a tocar todo lo que se puede tocar del tema. Encima, también es lo más controversial entre los fans (Sí, más controversial que decir que shojo y shonen en realidad sólo deberían representar la revista en la que fue publicada la historia y no volverse por sí solas etiquetas de género).
Y es la cantidad de fobias e –ismos que uno puede encontrar en el manga.
A pesar de que es vendido como ‘más adecuado para el público femenino’ y ‘menos propagandista que el comic americano’, en una colección de, digamos, diez mangas elegidos al azar, bien podemos encontrar ejemplos de sexismo, racismo y homofobia (Sí, esta última, incluso en los yaoi y los yuri). Y si bien no se trata de jugar a la policía moral, ni tampoco (antes de que saquen el enemigo inexistente en mis comentarios) de “prohibir todo el entretenimiento no sea que vaya a ofender a alguien”, lo importante es darnos cuenta de lo que estamos leyendo, analizarlo y no decir que ‘no existe’ sólo porque lo disfrutamos. Se vale disfrutar algo que es problemático en su temática, siempre y cuando estemos conscientes de dichos problemas (Digo, yo adoro House M.D., pero el personaje es misántropo al extremo, con actitudes increíblemente sexistas, y en ocasiones hasta racista. Lo bueno es que con todo y que es el personaje principal y el curar gente tiende a darle ‘licencia’ para hacer todo eso, no quita que el resto de los personajes constantemente le critican dichas actitudes. El chiste es que nadie querría realmente ser como House, porque la misma serie lo presenta como una persona miserable), lo malo pasa cuando dichas fobias e ismos son pasados como ’sin importancia’ o peor tantito, como actitudes a emular dentro de la historia. Algo que, tristemente, pasa con frecuencia en el manga.
Comencemos con el sexismo. Para ser un género que todo el mundo recomienda ‘en lugar de las superheroinas que sólo existen para el fanservice’, el manga es increíblemente sexista. No solamente tenemos una cantidad impresionante de fanservice ecchi , y no, los bishonen sin camisa ocasionales o en el yaoi no justifican la gigantesca cantidad de pantyshots que podemos ver en el shonen Y hasta en algunos shojo ocasionales. En simple cantidad y si, hasta calidad, el fanservice para mujeres es menos ‘violento’ contra los hombres que viceversa. Es decir, por mucho que un hombre jure y perjure que ver a un chico bonito brillando o incluso, horror de horrores, dos hombres tomados d la mano o dándose un beso en la boca * cosa que pasa cada calenda griega, es igual de malo que todo el fan service para mujeres, no se compara con los panti-shots, los diseños con figuras de modelos Maxim en niñas de 8 años, los episodios completos en las fuentes termales, y etc, etc, etc… Y aún con todo ese fan service, no es el verdadero problema.
Como alguien menciono en mi post anterior, las mujeres en el manga son, en su mayoría, sumisas, menos capaces que los hombres, damiselas en desgracia, o faux-action girls que al final, siempre necesitan al hombre, además de buscar exclusivamente a un novio/marido/pareja, o son inexistentes. (En serio, díganme, ¿Hay una mujer capaz, sin traumas idiotas, que realmente pueda pelear al nivel de los hombres en Naruto?). Si bien existen sus excepciones (Gally, de Battle Angel Alita viene a la mente; Utena, lo mismo con todo y su pequeña obsesión por su príncipe; Lady Oscar, ni se diga, y ella es de los 70’s!), en general no tenemos personajes que son mujeres, sino accesorios que hacen que la historia se vea bonita. Lo peor del caso es que esto se ve más claro en las series nuevas, cuando las comparamos con las viejas, léase, de diez años para atrás, donde no era tan terrible o por lo menos, los autores lo escondían mejor. ** Es difícil encontrar a una mujer en el shonen cuyo papel sea algo más que la madre/hermana/mejor amiga/interés romántico del héroe, y que tenga una historia propia que no dependa del héroe para avanzar (No he visto One Piece, pero me parece, por lo que me han dicho, que Nami entra en esta categoría de personajes ‘personajes’ y no ‘decorativo’ a pesar de ser usada para un montón de imágenes fan-service. Opuesto total, digamos, a Sakura, de Naruto, que si no estuviera, honestamente no haría mucha diferencia). En el shojo moderno, estamos un poco peor porque hay una gran cantidad de historias dónde las mujeres siguen en su búsqueda de novio/marido y su historia depende en absoluto de dicho novio/marido y de si lo encuentran o no (Si, hay excepciones. Pero por más que le pienso ahorita, no se me ocurre ninguna posterior a, cosa rara, Sailor Moon y Guerreras Mágicas***
En el Yaoi, la cosa es peor. Si bien hay historias donde no es necesario que aparezcan mujeres (Más que nada los one shots y los pwp en los que la pareja rara vez deja la habitación), en aquellas donde aparecen es raro no verlas como caricaturas: o son las fag-hag más grandes de la historia, emocionándose cada vez que sus chicos se dan la mano, o son las peores harpías del universo y sólo existen para hacer la vida de la pareja poco menos que imposible. Existe el tercer papel, el de la chica que era novia de una parte de la pareja y desaparece en cuanto su ex descubre su particular gusto por los hombres, pero en general, muy rara vez son algo más que decoración del mundo. Eso sin tomar en cuenta además que en el yaoi, “femenino” es aparentemente sinónimo de “débil”, “Incapaz”, “torpe” y por supuesto, “asqueroso”.
Del Sexismo, pasamos al Racismo, que si bien no me voy a extender tanto, sólo diré una cosa: Existe. Y si bien mucho se puede decir del racismo Occidental hacia Oriente (TODA la propaganda de la Segunda Guerra Mundial que pinta a los japoneses como ‘diablos amarillos’), un mal no justifica otro. Nada justifica que un autor en pleno siglo XXI de repente saque un personaje obviamente basado en los minstrel shows o en el black face y mucho menos en la caricatura del pequeño Sambo. Todavía caricaturistas en los 50’s y los 60’s tenían la defensa de la ignorancia (Y no repitamos el gran debate de Memín Pinguin, por favor) pero actualmente es imposible no saber la clase de connotaciones ofensivas que tiene el dibujar a los negros como simios o caricaturas, en lugar de dibujarlos como seres humanos, siguiendo la misma línea de todos los demás personajes de la serie. No es como si en el manga uno se tome la preocupación de ser increíblemente realista con las características ni de los Japoneses ni de los blancos occidentales y a ambos los dibuja en el epítome de la belleza, ¿Por qué caer en la caricatura del Sambo para los negros? (Y, antes de que esto degenere, hay diferencias entre racismo individual y racismo sistematizado, y no, una minoría no puede ser racista desde el punto de vista del sistema porque carecen el poder social y mayoritario para serlo. Pero eso es para otro post, o mejor aún, un escritor que tenga más experiencia personal con el tema y por tanto pueda explicarlo mejor que yo). Y honestamente, si a los negros no los bajan de caricatura, a los latinos nos tratan peor tantito. Luego hablaremos de Bleach y su apropiación de la cultura española y del peor mexicano del planeta, mejor conocido como Chad, o de cómo en Yakitate! Japan el autor decidió ignorar el hecho de que en México tenemos la mayor variedad de pan dulce del mundo.
La homofobia, por otro lado, es un caso bastante curioso. Seguro alguien va a decir que si hay mangakas que hacen yaoi y yuri, pues el manga como género no puede tener problemas de homofobia, pero lamentablemente, es lo contrario. Si, tanto el yuri como el yaoi pueden verse como un particular paso adelante en la igualdad y en el trato de los temas LGBT en el medio del arte secuencial, pero al mismo tiempo los separa completamente del mainstream. Es decir, lo que están diciendo es “No queremos que ‘esos’ temas toquen las historias que si importan”. CLAMP aparte (Porque esas chicas tienden a meter romances homosexuales hasta entre sillones), es dificilísimo encontrar un personaje homosexual en una historia mainstream que no a) sea metida exclusivamente como fanservice para el género opuesto (léase, el yuri en el hentai, que es, por supuesto, un ejemplo de Girl on Girl is Hot -Si, TV Tropes, procedan con precaución) o b) una caricatura del estereotipo más común del mundo (¿Recuerdan a Leeron de Tengen Toppa Gurren Lagen?). Incluso en algunas historias yaoi vemos casos de “la única forma de iniciar un romance homosexual es mediante la violación” (Gracias Bronze y Gravitation), en las parejas homosexuales hay siempre una “mujer” (Gracias, estereotipo del uke), y claro “No somos gay, porque qué asco, aunque nos acostemos juntos” y algunos otros que ahorita se me olvidan.*****
Todo esto sin meterme con los dos géneros que honestamente, no entiendo cómo se han logrado meter al mainstream, y de los que hablaremos mucho más tarde, el shota y el lolicon, que por si solos son suficientes como para llenar no uno, sino dos posts.
Ahora, quiero aclarar que la razón por la cual esto – y todo lo mencionado en los post anteriores- me molesta del manga es porque invariablemente los fanáticos más extremos tienden a querer ignorar que estos problemas existen y endiosar todo lo que viene de Japón (De hecho, estoy segura de que si el shotacon se hubiera inventado en Estados Unidos, no tendría tantas defensoras. Del lolicon no estoy tan segura) sin importar absolutamente nada más que… que venga de Japón. Entonces, que todas estas cosas se obvien, o peor tantito, que cuando alguien se atreve a criticarlas, lo silencien, simplemente termina hartando. Por eso, pues era necesario que me desahogara.
Y con esto, terminan las tres partes de “Mis problemas con el manga”. Como siempre, espero sus comentarios porque han salido cosas muy interesantes de ella, y nos vemos muy pronto cuando empiezo ya en serio con las reseñas y cosas similares.
*Beso, que a menos que el anime/manga sea yaoi, va a ser casto, o usado como chiste. Ah, y encima, cosa que debe ponerse con negritas no a todas las mujeres les gusta el yaoi. Así que una escena shonen ai no es por si sola “fanservice para mujeres”.
**Tomemos, por ejemplo, a las campeonas del shojo CLAMP. En Card Captor Sakura, Sakura era una chica inocente, pero capaz, que se salvaba a si misma de todos los problemas con mínima intervención de Syaoran en realidad, y que era el punto central de toda la historia. En Tsubasa Chronicle Reservoir, es una chica inocente que no parece capaz de dar dos pasos sin ayuda de Syaoran y aún cuando sus recuerdos eran lo que movía la historia, ella bien podía no estar ahí para todo lo que hacía en lo que respecta al argumento: en realidad, la historia era de Syaoran y sus dos compañeros masculinos, y para prueba, basta con notar una cosa: Al final de la serie, es ella la única que se queda atrás.
***Honor a quien honor merece. Sailor Moon podía bien estar saturada de fan service para hombres, unas políticas de género bastante bizarras, y Usagi obsesionada con Mamoru, pero seguía siendo la historia de Usagi, quien al final sin Mamoru fue más que capaz de hacer su trabajo sola. Y con todo y los subplots románticos de la segunda parte, Guerreras Mágicas seguía siendo la historia de Hikaru, Umi y Fuu en un mundo mágico tratando de primero regresar a casa y salvar al mundo, y después de corregir los errores cometidos la primera vez.
**** Aclaro, esto es en el yaoi 100% Japonés, y no en todo. Fumi Yoshinaga, por ejemplo, hace personajes femeninos increíbles en todas sus historias, llenas de facetas. Y en general, las artistas que hacen yaoi fuera de Japón tratan de romper esos estereotipos y muchos otros que plagan el género.
***** No doy muchos ejemplos de yuri porque, honestamente, no he leído mucho. Pero el punto de usar lesbianas solo para vender hentai se mantiene.
Pasando al problema número dos, el manga se ha vuelto increíblemente derivativo (O tal vez siempre lo fue y simplemente no nos dábamos cuenta sólo porque no teníamos acceso a tanto manga como ahora). ¿A qué me refiero? Bueno, a que a pesar de que sí, las series parecen ser muy diversas, cada una de ellas diferente y con algo particular y especial que las hace diferente a cualquier cosa que hemos visto antes… ¿Cuántas princesas mágicas hay? ¿Cuántos jóvenes que descubren ser buenos en X y por tanto se esfuerzan a ser los mejores en el mundo? ¿Cuántos jóvenes elegidos que deben salvar al mundo de X, Y y Z con sus amigos, en una serie de batallas donde invariablemente el siguiente enemigo es más fuerte que el anterior? ¿Cuántos chicos comunes y corrientes que accidentalmente terminan con un harem de chicas a su alrededor? Sí, aún hay joyas increíblemente originales, pero la cantidad de ‘pan con lo mismo’ es gigantesca (Y sí, los comics americanos mainstream cojean exactamente del mismo pie. Hay demasiados superhéroes, vigilantes y gente vestida en mallas para salvar al mundo. O sea, no estamos haciendo una comparación, ¿Ok?) **
ue en mi post en inglés se me aseguro que hay fans similares en Estados Unidos, pero en México, no puedes decir que te gusta Caballeros del Zodiaco pero encuentras su trato de la mitología griega y los personajes femeninos deplorable. Una anécdota que simplemente no se hace vieja es que Aurea D’Nabe, conocida colaboradora de CM, fue amenazada por varios fans de la serie por su serie de artículos “Las incoherencias de Caballeros del Zodiaco”, y por decir que no le gusta Evangelion. Y no se quedaron en amenazas. Un grupo de fanáticos la siguió al baño durante la última Conque y la única razón por la que no la golpearon fue por qué el Karma, la Fuerza o quien ustedes prefieran es grande. O sea, la iban a golpear –y le mandaron varias amenazas altamente inmaduras por email- sólo porque descubrió que a veces Caballeros tiene unos agujeros de argumento del tamaño de cráteres lunares, y porque no le gusta UNA serie de anime ¿Tiene eso alguna lógica? Tampoco puedes decir que te gusta Tokyo Babylon, pero que la manera en que CLAMP trata las relaciones inter-generacionales es medianamente enferma en el peor de los casos y problemática si uno quiere ser amable, y si sigo haciendo la lista, no terminamos nunca. Hay un seguimiento casi de culto por algunos animes, y es exactamente por eso que hay ciertos animes y mangas simplemente no me llaman y sólo entran a mi lista de lectura ’si el jefe las pide’.