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Mis Problemas con el Manga (Parte III, final)

Friday, January 8th, 2010

Y aquí llegamos al final de esta serie de artículos (Ven, les dije que me tardaría menos que cuando lo hice en Inglés) sobre cuáles son mis problemas con el manga a pesar de que sí, el género me gusta. Encima de ello, pues también es el tema es más recurrente cuando uno discute títulos individuales, por lo que dudo que en esta entrada lleguemos a tocar todo lo que se puede tocar del tema. Encima, también es lo más controversial entre los fans (Sí, más controversial que decir que shojo y shonen en realidad sólo deberían representar la revista en la que fue publicada la historia y no volverse por sí solas etiquetas de género).

Y es la cantidad de fobias e –ismos que uno puede encontrar en el manga.

A pesar de que es vendido como ‘más adecuado para el público femenino’ y ‘menos propagandista que el comic americano’, en una colección de, digamos, diez mangas elegidos al azar, bien podemos encontrar ejemplos de sexismo, racismo y homofobia (Sí, esta última, incluso en los yaoi y los yuri). Y si bien no se trata de jugar a la policía moral, ni tampoco (antes de que saquen el enemigo inexistente en mis comentarios) de “prohibir todo el entretenimiento no sea que vaya a ofender a alguien”, lo importante es darnos cuenta de lo que estamos leyendo, analizarlo y no decir que ‘no existe’ sólo porque lo disfrutamos. Se vale disfrutar algo que es problemático en su temática, siempre y cuando estemos conscientes de dichos problemas (Digo, yo adoro House M.D., pero el personaje es misántropo al extremo, con actitudes increíblemente sexistas, y en ocasiones hasta racista. Lo bueno es que con todo y que es el personaje principal y el curar gente tiende a darle ‘licencia’ para hacer todo eso, no quita que el resto de los personajes constantemente le critican dichas actitudes. El chiste es que nadie querría realmente ser como House, porque la misma serie lo presenta como una persona miserable), lo malo pasa cuando dichas fobias e ismos son pasados como ’sin importancia’ o peor tantito, como actitudes a emular dentro de la historia. Algo que, tristemente, pasa con frecuencia en el manga.

Comencemos con el sexismo. Para ser un género que todo el mundo recomienda ‘en lugar de las superheroinas que sólo existen para el fanservice’, el manga es increíblemente sexista. No solamente tenemos una cantidad impresionante de fanservice ecchi , y no, los bishonen sin camisa ocasionales o en el yaoi no justifican la gigantesca cantidad de pantyshots que podemos ver en el shonen Y hasta en algunos shojo ocasionales. En simple cantidad y si, hasta calidad, el fanservice para mujeres es menos ‘violento’ contra los hombres que viceversa. Es decir, por mucho que un hombre jure y perjure que ver a un chico bonito brillando o incluso, horror de horrores, dos hombres tomados d la mano o dándose un beso en la boca * cosa que pasa cada calenda griega, es igual de malo que todo el fan service para mujeres, no se compara con los panti-shots, los diseños con figuras de modelos Maxim en niñas de 8 años, los episodios completos en las fuentes termales, y etc, etc, etc… Y aún con todo ese fan service, no es el verdadero problema.

Como alguien menciono en mi post anterior, las mujeres en el manga son, en su mayoría, sumisas, menos capaces que los hombres, damiselas en desgracia, o faux-action girls que al final, siempre necesitan al hombre, además de buscar exclusivamente a un novio/marido/pareja, o son inexistentes. (En serio, díganme, ¿Hay una mujer capaz, sin traumas idiotas, que realmente pueda pelear al nivel de los hombres en Naruto?). Si bien existen sus excepciones (Gally, de Battle Angel Alita viene a la mente; Utena, lo mismo con todo y su pequeña obsesión por su príncipe; Lady Oscar, ni se diga, y ella es de los 70’s!), en general no tenemos personajes que son mujeres, sino accesorios que hacen que la historia se vea bonita. Lo peor del caso es que esto se ve más claro en las series nuevas, cuando las comparamos con las viejas, léase, de diez años para atrás, donde no era tan terrible o por lo menos, los autores lo escondían mejor. ** Es difícil encontrar a una mujer en el shonen cuyo papel sea algo más que la madre/hermana/mejor amiga/interés romántico del héroe, y que tenga una historia propia que no dependa del héroe para avanzar (No he visto One Piece, pero me parece, por lo que me han dicho, que Nami entra en esta categoría de personajes ‘personajes’ y no ‘decorativo’ a pesar de ser usada para un montón de imágenes fan-service. Opuesto total, digamos, a Sakura, de Naruto, que si no estuviera, honestamente no haría mucha diferencia). En el shojo moderno, estamos un poco peor porque hay una gran cantidad de historias dónde las mujeres siguen en su búsqueda de novio/marido y su historia depende en absoluto de dicho novio/marido y de si lo encuentran o no (Si, hay excepciones. Pero por más que le pienso ahorita, no se me ocurre ninguna posterior a, cosa rara, Sailor Moon y Guerreras Mágicas***

En el Yaoi, la cosa es peor. Si bien hay historias donde no es necesario que aparezcan mujeres (Más que nada los one shots y los pwp en los que la pareja rara vez deja la habitación), en aquellas donde aparecen es raro no verlas como caricaturas: o son las fag-hag más grandes de la historia, emocionándose cada vez que sus chicos se dan la mano, o son las peores harpías del universo y sólo existen para hacer la vida de la pareja poco menos que imposible. Existe el tercer papel, el de la chica que era novia de una parte de la pareja y desaparece en cuanto su ex descubre su particular gusto por los hombres, pero en general, muy rara vez son algo más que decoración del mundo. Eso sin tomar en cuenta además que en el yaoi, “femenino” es aparentemente sinónimo de “débil”, “Incapaz”, “torpe” y por supuesto, “asqueroso”.

Del Sexismo, pasamos al Racismo, que si bien no me voy a extender tanto, sólo diré una cosa: Existe. Y si bien mucho se puede decir del racismo Occidental hacia Oriente (TODA la propaganda de la Segunda Guerra Mundial que pinta a los japoneses como ‘diablos amarillos’), un mal no justifica otro. Nada justifica que un autor en pleno siglo XXI de repente saque un personaje obviamente basado en los minstrel shows o en el black face y mucho menos en la caricatura del pequeño Sambo. Todavía caricaturistas en los 50’s y los 60’s tenían la defensa de la ignorancia (Y no repitamos el gran debate de Memín Pinguin, por favor) pero actualmente es imposible no saber la clase de connotaciones ofensivas que tiene el dibujar a los negros como simios o caricaturas, en lugar de dibujarlos como seres humanos, siguiendo la misma línea de todos los demás personajes de la serie. No es como si en el manga uno se tome la preocupación de ser increíblemente realista con las características ni de los Japoneses ni de los blancos occidentales y a ambos los dibuja en el epítome de la belleza, ¿Por qué caer en la caricatura del Sambo para los negros? (Y, antes de que esto degenere, hay diferencias entre racismo individual y racismo sistematizado, y no, una minoría no puede ser racista desde el punto de vista del sistema porque carecen el poder social y mayoritario para serlo. Pero eso es para otro post, o mejor aún, un escritor que tenga más experiencia personal con el tema y por tanto pueda explicarlo mejor que yo). Y honestamente, si a los negros no los bajan de caricatura, a los latinos nos tratan peor tantito. Luego hablaremos de Bleach y su apropiación de la cultura española y del peor mexicano del planeta, mejor conocido como Chad, o de cómo en Yakitate! Japan el autor decidió ignorar el hecho de que en México tenemos la mayor variedad de pan dulce del mundo.

La homofobia, por otro lado, es un caso bastante curioso. Seguro alguien va a decir que si hay mangakas que hacen yaoi y yuri, pues el manga como género no puede tener problemas de homofobia, pero lamentablemente, es lo contrario. Si, tanto el yuri como el yaoi pueden verse como un particular paso adelante en la igualdad y en el trato de los temas LGBT en el medio del arte secuencial, pero al mismo tiempo los separa completamente del mainstream. Es decir, lo que están diciendo es “No queremos que ‘esos’ temas toquen las historias que si importan”. CLAMP aparte (Porque esas chicas tienden a meter romances homosexuales hasta entre sillones), es dificilísimo encontrar un personaje homosexual en una historia mainstream que no a) sea metida exclusivamente como fanservice para el género opuesto (léase, el yuri en el hentai, que es, por supuesto, un ejemplo de Girl on Girl is Hot -Si, TV Tropes, procedan con precaución) o b) una caricatura del estereotipo más común del mundo (¿Recuerdan a Leeron de Tengen Toppa Gurren Lagen?). Incluso en algunas historias yaoi vemos casos de “la única forma de iniciar un romance homosexual es mediante la violación” (Gracias Bronze y Gravitation), en las parejas homosexuales hay siempre una “mujer” (Gracias, estereotipo del uke), y claro “No somos gay, porque qué asco, aunque nos acostemos juntos” y algunos otros que ahorita se me olvidan.*****

Todo esto sin meterme con los dos géneros que honestamente, no entiendo cómo se han logrado meter al mainstream, y de los que hablaremos mucho más tarde, el shota y el lolicon, que por si solos son suficientes como para llenar no uno, sino dos posts.

Ahora, quiero aclarar que la razón por la cual esto – y todo lo mencionado en los post anteriores- me molesta del manga es porque invariablemente los fanáticos más extremos tienden a querer ignorar que estos problemas existen y endiosar todo lo que viene de Japón (De hecho, estoy segura de que si el shotacon se hubiera inventado en Estados Unidos, no tendría tantas defensoras. Del lolicon no estoy tan segura) sin importar absolutamente nada más que… que venga de Japón. Entonces, que todas estas cosas se obvien, o peor tantito, que cuando alguien se atreve a criticarlas, lo silencien, simplemente termina hartando. Por eso, pues era necesario que me desahogara.

Y con esto, terminan las tres partes de “Mis problemas con el manga”. Como siempre, espero sus comentarios porque han salido cosas muy interesantes de ella, y nos vemos muy pronto cuando empiezo ya en serio con las reseñas y cosas similares.

*Beso, que a menos que el anime/manga sea yaoi, va a ser casto, o usado como chiste. Ah, y encima, cosa que debe ponerse con negritas no a todas las mujeres les gusta el yaoi. Así que una escena shonen ai no es por si sola “fanservice para mujeres”.

**Tomemos, por ejemplo, a las campeonas del shojo CLAMP. En Card Captor Sakura, Sakura era una chica inocente, pero capaz, que se salvaba a si misma de todos los problemas con mínima intervención de Syaoran en realidad, y que era el punto central de toda la historia. En Tsubasa Chronicle Reservoir, es una chica inocente que no parece capaz de dar dos pasos sin ayuda de Syaoran y aún cuando sus recuerdos eran lo que movía la historia, ella bien podía no estar ahí para todo lo que hacía en lo que respecta al argumento: en realidad, la historia era de Syaoran y sus dos compañeros masculinos, y para prueba, basta con notar una cosa: Al final de la serie, es ella la única que se queda atrás.

***Honor a quien honor merece. Sailor Moon podía bien estar saturada de fan service para hombres, unas políticas de género bastante bizarras, y Usagi obsesionada con Mamoru, pero seguía siendo la historia de Usagi, quien al final sin Mamoru fue más que capaz de hacer su trabajo sola. Y con todo y los subplots románticos de la segunda parte, Guerreras Mágicas seguía siendo la historia de Hikaru, Umi y Fuu en un mundo mágico tratando de primero regresar a casa y salvar al mundo, y después de corregir los errores cometidos la primera vez.

**** Aclaro, esto es en el yaoi 100% Japonés, y no en todo. Fumi Yoshinaga, por ejemplo, hace personajes femeninos increíbles en todas sus historias, llenas de facetas. Y en general, las artistas que hacen yaoi fuera de Japón tratan de romper esos estereotipos y muchos otros que plagan el género.

***** No doy muchos ejemplos de yuri porque, honestamente, no he leído mucho. Pero el punto de usar lesbianas solo para vender hentai se mantiene.

Mis Problemas con el manga (Parte II)

Friday, January 1st, 2010

Ok. Este si es post original para Fannish Glitter, ya que por x o y causa, nunca lo termine de escribir en Inglés (O sea, en algún momento lo traduciré para The Way I Am, pero eso es otro punto)

En el post anterior mencioné mis problemas con el fandom del manga y las actitudes generales alrededor de todo lo que viene de Japón. Ahora le toca al género en sí, y lo que sí puedo decir es que aquí posiblemente me gane algunas flamas e insultos porque lo que voy a decir no les va a gustar a mucha gente. Por tanto, me obligo a mi misma a dar un pequeño disclaimer: Todo esto es en mi opinión, y en base a mi experiencia. No es la verdad absoluta, es muy posible que este equivocada en algunos puntos, y si, si de plano estoy mal, con todo gusto me disculparé. ¿Estamos? Espero que se pueda, pues ahora sí, continuamos.

En el post anterior terminé mencionando el mito de que el manga es mejor para las mujeres artistas, y el problema de la división de ‘para chicas’ y ‘para chicos’, que es justamente uno de mis grandes problemas con el género en general. La división entre Shojo y Shonen (Y Josei y Seinen, para el caso), puede tener sus razones lógicas comerciales. Así como la división entre películas de acción y de romance puede tener sentido para la clase de demografía que uno quiere atraer, y las buenas razones por las que no voy a encontrar un libro de Stephen King en la sección de arreglos del hogar. Las etiquetas sirven para que los lectores puedan encontrar lo que están buscando y lo que les gusta.

Pero normalmente esas etiquetas no se dedican a limitar de manera definitiva la demografía de su público meta. Es decir, “Horror” describe lo que ocurre en la historia, y no que clase de personas van a ver y disfrutar la historia. Aún si hay gente que se refiere a las comedias románticas, o rom-com como les dicen algunos en inglés, como chick flick o “película de chicas”, asegurando que sólo mujeres pueden verlas y disfrutarlas, pero incluso con todas sus broncas sexistas (Gracias, Warner, por asegurar que una película de acción con mujer protagónica no vende) intentan no cerrarse a la posibilidad de que sí, una mujer puede ver y disfrutar Die Hard 4.0

Shojo y Shonen, por el contrario, sí limitan al público a un género definido –y a una edad muy particular, señores y señoras fanáticos de Caballeros del Zodiaco y mayores de los 30, la serie era para menores de 18. Las mujeres leen Shojo y Josei, los hombres leen Shonen y Seinen; la división es tan definida que además vemos estilos de dibujo y paneleo muy especializado en unas y en otras. En un principio, muchos hablaban de que el shojo eran los mangas románticos donde la chica sólo buscaba al verdadero amor, y los shonen las historias de acción donde Seiya corre tratando de salvar a Saori.* Pero con la aparición en nuestro país de series como Oh Mi Diosa! o Video Girl Ai, pues bien podía decirse que el shonen también tenía romance y por su lado, CLAMP y sus fuertes historias levemente sangrientas demostraban que había más en el shojo que sólo Candy Candy.

Y a pesar de todo, seguíamos con la maravillosa división que encima, no es del todo correcta. En Japón, el lugar de origen de estas divisiones, la verdadera razón por la cual algo puede ser Shonen, Shojo, Josei o Seinen es dependiendo de la revista donde se publica. Oh Mi Diosa! se publica en Afternoon, es Seinen. Si se publicara en Ribbon, sería Shojo. Misma historia, mismo dibujante, lo único que cambia es el título de la revista donde se pública. Y honestamente, ¿Por qué la división tenía que ser por el sexo del lector y no por el contenido de la historia? ¿No es mejor decir “Oh Mi Diosa! es una comedia romántica de fantasía y realismo mágico” a decir “Oh Mi Diosa! es un Seinen de fantasía”? O por lo menos ¿No es más descriptivo? Eso sin tomar en cuenta de que lo que se puede presentar en Japón para lectores de edades determinadas puede no ser adecuada para las clasificaciones de la misma edad en otros países (Lo que luego nos lleva a la censura, las protestas y la insistencia de que nadie entiende el verdadero arte del anime, especialmente el arte inherente en los pantyshots que son los que usualmente terminan siendo censurados)

Se pone peor cuando, una vez más, los fanáticos insisten en que las dichosas divisiones deben ser absolutas y escuchadas y por tanto, si eres mujer, más te vale ser fan de CLAMP, de Sailor Moon, y de cualquier cosa dulce, romántica y adorable que se esté publicando, mientras que si eres hombre, comienza a leer shonen porque eso es lo único de lo que puedes ser fanático. Y encima, cuando los autores y los editores deciden que van a ponerse estrictos al seguir las antes mencionadas divisiones, se crean una serie de estereotipos que vamos a discutir en el siguiente post porque honestamente, si empezamos con los ‘ismos’ y las fobias, no vamos a terminar nunca.

Pasando al problema número dos, el manga se ha vuelto increíblemente derivativo (O tal vez siempre lo fue y simplemente no nos dábamos cuenta sólo porque no teníamos acceso a tanto manga como ahora). ¿A qué me refiero? Bueno, a que a pesar de que sí, las series parecen ser muy diversas, cada una de ellas diferente y con algo particular y especial que las hace diferente a cualquier cosa que hemos visto antes… ¿Cuántas princesas mágicas hay? ¿Cuántos jóvenes que descubren ser buenos en X y por tanto se esfuerzan a ser los mejores en el mundo? ¿Cuántos jóvenes elegidos que deben salvar al mundo de X, Y y Z con sus amigos, en una serie de batallas donde invariablemente el siguiente enemigo es más fuerte que el anterior? ¿Cuántos chicos comunes y corrientes que accidentalmente terminan con un harem de chicas a su alrededor? Sí, aún hay joyas increíblemente originales, pero la cantidad de ‘pan con lo mismo’ es gigantesca (Y sí, los comics americanos mainstream cojean exactamente del mismo pie. Hay demasiados superhéroes, vigilantes y gente vestida en mallas para salvar al mundo. O sea, no estamos haciendo una comparación, ¿Ok?) **

Cuando hasta los defensores del género se quejan de ‘Otra serie más de harem’, es cuando ya hay demasiadas series de harem. O del género que sea. Y el estereotipo es tan grande que basta con qué una historia no manga toque uno de esos temas, para que termine siendo catalogada como manga o “estilo manga”, como le ocurrió a W.I.T.C.H. que no podía ser más Disney a menos que a la versión animada le pusieran canciones de Alan Menken y aún así es frecuente que la llamen Manga (A pesar de que curiosamente, aún si fue un gran éxito mundial, en Japón en lugar de traducir el comic original, tuvo que ser reescrito y redibujado para que fuera verdadero “manga”. ¿Y eso no es absolutamente absuro?) Mientras que historias en que el mismo autor asegura que tiene influencias manga, simplemente por no entrar en la categoría de temas “usuales” del género, son considerados como “no” manga, como es el caso de cualquier cosa hecha por Adam Warren después de Dirty Pair.

Eso hace que en ocasiones encontrar algo verdaderamente nuevo u original es bastante difícil porque además, lo que no entra en lo ya probado ‘no es comercial’, ‘no vende’ y por tanto, resulta siendo cancelado (O, lo que es mucho peor, modificado para entrar con calzador en lo que sí es comercial, lo que hace que una historia buena se vuelva un horror incomprensible, y luego platicaremos de esos casos)

Y todo eso nos lleva al tercer problema, que voy a dejar para el siguiente post, y que ya mencione unos párrafos arriba y es todo el contenido problemático que uno puede encontrar en muchísimos mangas populares –y tristemente que se reflejan en la actitud de sus lectores.

AH! Y antes de que se me olvide… ¡Feliz Año 2010 para todos! (Si, si. Esto debió estar listo antes. Mil perdones)

*Lamento mucho seguir con los ejemplos de Caballeros del Zodiaco, pero honestamente es que es la serie más “Shonen” que puedo pensar. Sí, incluso más que Dragon Ball básicamente porque en Dragon Ball hubo oportunidad de explorar los sentimientos y la vida diaria de los personajes, mientras que en Caballeros todo era pelea, pelea, pelea, pelea, con ocasionales vistazos a la personalidad de los personajes en base a lo que ocurre durante la pelea.

**En su defensa, gran parte de los fanáticos de manga tratan de pelear en contra de esta imagen y se molestan cuando alguien decide que el manga son sólo “Colegialas de piernas largas con faldas cortas y ojos del triple de su frente” pero eso no cambia el hecho de que por cada Monster o Uzumaki tenemos cuarenta y cinco
copias de Naruto (Que a su vez le toma mucho prestado a Dragon Quest, Dragon Ball y similares) o de Sailor Moon. Lo cual, para un género que se nos vendía como ‘original’, ‘nuevo’ e ‘innovador’ es bastante triste.

Mis Problemas con el Manga (Primera Parte)

Tuesday, December 29th, 2009

Bueno, así que estrenando nuevo blog (Si, si, he hecho esto varias veces, pero esta vez ya encontré algo que me gusta, léase un blog que está en mi propio domino y yo controlo completamente), y esta vez en español bien, y en serio, porque por alguna razón extraña tiendo a no hacer mis intentos en español, no me pregunten por qué.

En fin, como dije, ahora si vamos a intentar por lo menos tener una cierta constancia –y tienen todo el derecho de mandarme mensajes si no lo hago y no hay un anuncio del tipo ‘me fui a Albuquerque sin mi computadora’. Para comenzar, decidí traducir y modernizar un poco un post que hice en el 2008 en mi blog en inglés, básicamente porque… pues aún cuenta mucho y es una muy buena explicación de por qué voy a tocar algunos de los temas que voy a tocar conforme esto avance.

Así que, mis problemas con él manga. Obviamente, me gusta el manga. No sólo dibujo muy influenciada por el estilo manga, sino que además, trabajo mayoritariamente en revistas que se dedican a información de manga. Por tanto, me gusta. Tengo una colección bastante grande de manga en la casa, además de los que he leído prestados y por otros medios, admiro a muchos artistas japoneses, y de paso, a aquellos que han sido influenciados por el estilo japonés* Pero eso no significa que no tengo algunos problemas con el género, y con las generalizaciones que se hacen sobre la gente a la que le gusta el manga, y sobre la gente a la que no le gusta el manga.

Normalmente, cuando inicio un nuevo blog, tiendo a decir que no voy a hablar de manga. Porque el manga es digamos, el tema principal de todas las revistas en las que trabajo. Normalmente me toca leer y reseñar hasta cuatro mangas cada quince días para Conexión Manga y Anime y Manga, y eso es mucho manga para una sola persona, especialmente si contamos que también hago reseñas que al final nunca son publicadas. Por eso, normalmente, pensaba que seguir con más reseñas de manga para mi blog, solo me aumentaría la presión.

El dicho de ‘nada con exceso, todo con medida’ es muy cierto en este caso. Y cuando le agregamos que mucho del manga que he leído no es precisamente la octava maravilla del planeta, pues la cosa empeora mucho.

Ahora, la razón por la cual decidí olvidarme de eso y si, hablar de manga en mis espacios virtuales fue por dos razones. La primera es que para las reseñas de Conexión Manga, y la mayoría de las de Anime y Manga, la opinión personal no es importante. Hay que ser lo más imparcial posible, y eso tiende a ser frustrante después de un rato ** La otra razón es que debido a la naturaleza de la revista, es imposible ‘regresar’ a tocar un tema del que ya hablamos con cierta constancia. Si, Caballeros del Zodiaco, Death Note y Naruto pueden repetirse ad infinitum, pero si queremos retomar, digamos, Claymore, porque la historia en el volumen 8 es muy diferente a la historia a cómo iba en el volumen 6 que fue cuando se hizo la reseña, tengo poca suerte a menos que haya un anime nuevo (Gracias, Fullmetal Alchemist Brotherhood por existir).

Pero bueno, regresando a mis problemas con el manga, el primero es exactamente la necesidad de ser imparcial cuando uno habla de manga. Para muchos fans, si te gusta un manga (O hasta veinte) eso quiere decir que te gustan todos los manga. Cada género, cada autor, y no se vale encontrar errores en éxitos comerciales como Naruto, o Death Note (A menos claro que te encuentres en un caso de que el anti-fandom es tan fuerte como el fandom, léase, Naruto) y si no piensas que el gran éxito de la temporada es la mejor invención de la literatura desde que Shakespeare escribió Hamlet, eres un troll o un idiota que no sabe de arte.

No sé como sea en el resto del mundo, aunque en mi post en inglés se me aseguro que hay fans similares en Estados Unidos, pero en México, no puedes decir que te gusta Caballeros del Zodiaco pero encuentras su trato de la mitología griega y los personajes femeninos deplorable. Una anécdota que simplemente no se hace vieja es que Aurea D’Nabe, conocida colaboradora de CM, fue amenazada por varios fans de la serie por su serie de artículos “Las incoherencias de Caballeros del Zodiaco”, y por decir que no le gusta Evangelion. Y no se quedaron en amenazas. Un grupo de fanáticos la siguió al baño durante la última Conque y la única razón por la que no la golpearon fue por qué el Karma, la Fuerza o quien ustedes prefieran es grande. O sea, la iban a golpear –y le mandaron varias amenazas altamente inmaduras por email- sólo porque descubrió que a veces Caballeros tiene unos agujeros de argumento del tamaño de cráteres lunares, y porque no le gusta UNA serie de anime ¿Tiene eso alguna lógica? Tampoco puedes decir que te gusta Tokyo Babylon, pero que la manera en que CLAMP trata las relaciones inter-generacionales es medianamente enferma en el peor de los casos y problemática si uno quiere ser amable, y si sigo haciendo la lista, no terminamos nunca. Hay un seguimiento casi de culto por algunos animes, y es exactamente por eso que hay ciertos animes y mangas simplemente no me llaman y sólo entran a mi lista de lectura ’si el jefe las pide’.

Esto, por supuesto, va de la mano con la idea que algunos fanáticos tienen de que por alguna razón, el manga es inherentemente superior a los comics. No tengo idea de donde salió esa absurdez, o por qué se hizo tan popular. Claro, también existe la idea opuesta, que los comics son superiores al manga sólo por ser comics, y llega a un punto en el que los fanáticos del manga no le hablan a los fanáticos de los comics y vice-versa, y en el caso de Conexión Manga, para dar un ejemplo, que se nos ha reclamado por recomendar, reseñar o hasta mencionar series que no son estrictamente japonesas. Para colmo, se crea cierto nivel de discriminación, en que ambos piensan que por alguna razón el otro no tiene la capacidad para entender la antes mencionada superioridad de su hobby***. Y en el intermedio quedan un montón de joyas de ambos géneros que nadie lee por esa absurda división ****

Finalmente, o por lo menos, para terminar esta parte, es la idea general de que “Las chicas aman el manga” y “Las mujeres sólo dibujan manga”. Sí, yo soy mujer, y me gusta el manga. Pero mi mejor amiga es mujer, y no le gustan la mayoría de los manga que yo leo. Como a otro millardo de mujeres iguales a ella. No sé si a Nicola Scott le guste el manga, pero juró que su estilo no es manga sin importar que definición uses de la palabra (A menos claro, que sea la definición original que dice que ‘manga’ es ‘comic’ y punto). Por el otro lado, estoy segura que Adam Warren no es una mujer, y pueden decir lo que quieran de él, pero su estilo es claramente influenciado por el manga. Y el problema de este estereotipo en particular es que aleja a las mujeres del medio. TANTO como profesionales, o como lectoras. Si, ofrecer un manga excelente no es una manera de alejar lectoras, pero si esa lectora en particular es una mujer que está diciendo que quiere más personajes femeninos fuertes en X-men o Avengers… no va a funcionar. Es justo como decir “No, no puedes jugar con G.I.Joe, pero si quieres jugar, mira, aquí está la Barbie Veterinaria.”

Hay mucho más que decir sobre el mito de que el manga es, por su propia existencia, más ‘amistoso para las mujeres’. Si, tiene más géneros que la industria mainstream estadounidense, y sí, aparentemente es más fácil para una mujer publicar en Japón y hacerse popular, pero eso no significa que no tiene problemas, que empiezan con la división de ‘para chicas’ y ‘para chicos’.

Pero ya me alargue mucho, así que eso será para otro post.

*No voy a meterme ahorita en el debate de que si el manga puede solo hacerse en Japón o no. Eso es para otro post, otro día.
**Lo que no quiere decir que no se refleje mi opinión de cuando en cuando. Pero normalmente es porque hay un punto en el que no importa cuánto intentes decir algo bueno de un título, es imposible a menos que llegues a ‘el papel en el que lo imprimieron es de buena calidad’.
*** Googlen la ‘tabla de jerarquía de los fans’ y sorpréndanse de esos sentimientos de superioridad. Todos somos fans, y que te guste el manga no te hace superior o inferior a alguien a quien le gusta Buffy, o Star Trek, o cualquier serie liveaction de moda.
****Y eso es sin meternos en el asunto del estilo, y los miles de ‘How to Draw Manga’ que han sido publicados. Porque sí, sí sólo estas copiando el manga, lo estás haciendo mal y te va a tomar años desaprender los vicios que estas agarrando ahorita. Y eso lo digo por experiencia. Aún estoy en el proceso de quitarme muchos vicios justamente por los errores cometidos a los 16 años.