Hablando de… Legal Drug

¿Ven este precioso avispero?…

Bueno, pues estoy a punto de patearlo.

CLAMP es un grupo de mangakas japonesas que se han ganado a pulso el mote de Reinas del Manga. Si bien hay quienes insisten que no, que es Rumiko Takahashi la que se merecería tal honor, la verdad es que Nanase Ohkawa, Mokona, Tsubaki Nekoi y Satsuki Igarashi también han ganado a pulso el derecho de ser consideradas una de las mejores creadoras de manga del país.

Porque sí, nadie puede negar que RGVeda es una belleza tanto en narrativa como en dibujo, que X logró capturar al público mundial, que Magic Knight RayEarth es a la fecha la única serie de Maho Shojo que a nivel mundial compite con Sailor Moon, y que Card Captor Sakura logró que muchos fans que ninguneaban a las series más juveniles le pusieran atención al shojo.

Pero hasta al mejor cazador se le va la liebre, y cuando uno tiene una lista de obras tan larga como la de las CLAMP es ilógico pensar que todas van a ser obras maestras… así que justamente esto es Hablando de… Legal Drug.


Exactamente cuál es la droga, nunca lo aclaran.

Legal Drug es una de esas historias raras de CLAMP. Cuando salió, muchos dijeron que era la primera historia 100% oficial yaoi de CLAMP, porque Wish no cuenta*. Y si bien no he encontrado absolutamente nada que confirme o refute esa teoría, el hecho de que no hay un solo personaje principal femenino y que sí, esta vez los hombres son identificados como hombres, hace que la teoría tenga cierta validez. Excepto que la historia no es para nada sobre el romance entre dos hombres, o sobre dos hombres que son pareja y tienen otro trabajo, no. Esto es CLAMP, lo que significa que no, nada es tan sencillo como parece.


Lo siento mucho… pero este meme tenía que continuarse…

A primera vista, uno podría creer que la historia es un boceto de xxxHolic, ya que el lugar de los acontecimientos es una tienda misteriosa y un empleado “a fuerzas” es el protagonista. Sin embargo, las historias son muy distintas toda vez que uno escarba la superficie.

Nuestro protagonista es Kazahaya Kudo quien un día es recogido literalmente de la nieve por Rikuo Himura, lo que en definitiva le salva la vida. Rikuo lo lleva a la Farmacia Verde, donde trabaja, y cuando Kazahaya se recupera, también acepta trabajar ahí con esperanzas de conseguir suficiente dinero para vivir solo.

Hasta aquí, sería un slice of life* cualquiera, pero estamos hablando de CLAMP, y como dije, con ellas no hay tal cosa como algo sencillo.

De principio, tanto Kazahaya como Rikuo tienen un pasado misterioso. No solo eso, sino que además, el primero es psicométrico, es decir, puede ver el pasado de las personas u objetos que toca, mientras que el segundo es telekinetico. Encima de eso, la farmacia donde trabajan funge como una tienda especial donde ‘localizan’ objetos perdidos que, invariablemente, resultan sobrenaturales. Porque el dueño de la Farmacia Verde, Kakei, es capaz de ver el futuro -excepto en casos importantes para el argumento central, como, digamos, ayudar a desenmarañar el pasado de Kazahaya y Rikuo- y su pareja, Saiga… bueno, Saiga está ahí para verse guapo y cocinar, ya que al volumen 3, no ha demostrado ninguna capacidad especial (Que no es lo mismo a que no la tenga. A fin de cuentas, repetimos es CLAMP de quienes estamos hablando)

Ahora, no quiero decir que la historia es repetitiva y medianamente predecible si uno conoce las otras obras de las autoras… porque no, no lo es. Es peor que eso. El misterio detrás del pasado de Kazahaya y la verdad de los recuerdos de Rikuo sobre una mujer llamada Tsukiko son intrigantes, sí. Pero la actitud de Kakei que es el típico maestro Jedi que lo sabe todo pero no dice nada porque… bueno, porque no se le antoja o no es el momento, o el informarle a sus trabajadores que es posible que un libro se los intente comer arruinaría su diversión. O tal vez porque, en los primeros tres volúmenes, el argumento central parece ser lo de menos.

Los primeros dos volúmenes constan de casos pequeños, y aparentemente no conectados entre ellos. Sí, visualmente tienen cosas interesantes: el antes mencionado libro tiene una escena con peces dorados voladores muy bella, y hay otra sobre luciérnagas invisibles que hasta podría parecer poético. El segundo volumen, por su cuenta, incluye una especie de crossover/cameo de Suki Dakara Suki, con el añadido de que Kazahaya se viste de mujer para lograr cumplir el pedido del cliente, No es hasta el tercer volumen donde tenemos una historia completa, solida, y, sí, definitivamente shonen ai que termina con Kazahaya vistiéndose de novia para encontrar un anillo en una escuela de puros hombres*.

Así que los personajes son blandos -porque honestamente, para bishonens con misterios en su vida, me quedo con Subaru y Seishiro, gracias, o con Kamui y Fuma, siempre populares, rayos, no olvidemos a Ashura y Yasha… o a Zagato y Latis… mmm… estoy empezando a ver un curioso patrón aqui-, la historia comienza lenta, el shonen ai es exactamente igual al shonen ai encontrado en todas las otras obras de CLAMP… es decir, está ahí, es obvio, pero por otro lado, es fácil también decir que ‘son sólo amigos’ ya que el mismo lenguaje usado por las parejas es increíblemente vago*. Entonces ¿Cuál es el chiste de Legal Drug?

Pues si eres completista de CLAMP, eso, que es de CLAMP. Es su única ventaja especial. El arte no es particularmente excelente (Dentro de lo que hace CLAMP, por supuesto, comparados con otros, sigue siendo bastante bueno), y para colmo, la historia no termina. En un ejemplo de mala suerte, la revista donde se publicaba se canceló… y la historia quedo en pausa indefinida. Claro, dado que X logró sobrevivir dos cambios de revista, más bien parecía que las mismas CLAMP se aburrieron y decidieron olvidarse de la Farmacia Verde para mejor dedicarse a viajar por mundos alternos y cosas más interesantes.

Y sí, ya se, el año pasado retomaron la historia, bajo el título Drop and Drug. Aún no la he leído, así que no puedo juzgarla, y puedo decir que no, CLAMP no se aburrió, pero de todas esperar ocho años para ver si la historia sigue o no, no es precisamente una forma de mantener interesados a los fans.

Claro, pudo ser peor. El final del volumen tres pudo ser un cliff hanger… pero de eso hablaremos la próxima semana.

 
*La discusión de si Wish es o no yaoi es larga y honestamente no pienso meterme en ella de nuevo. Pero en las traducciones en ingles, Kohaku es identificada como “ella” aunque en realidad no hay géneros en el cielo o en el infierno. Es más bien una más de las historias de CLAMP que manda las convenciones de género por la ventana, sin explorarlas a fondo lo cual causa mucha confusión entre los lectores.

*CLAMP ha hecho slice of life, por supuesto. La menos popular Suki, era, a fin de cuentas, una slice of life sin nada extraordinario en la vida de los protagonistas.

*Y lo siento. Adoro el yaoi y estoy a favor de los derechos LGBTTTQ, pero honestamente, la manera en que tanto este manga como Princess Princess tratan el tema particular del transvestismo me parece entre soso y honestamente infantiloide… cuando no raya en lo ofensivo.

*Por romántico que suene “Es la persona más importante de mi vida” ¿En serio les cuesta tanto decir “Es mi novi@”?

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